viernes, 23 de junio de 2017

Las pesadillas buenas, raras, narradas sin coherencias,
casi sin cohesiones  y casi sin palabras pero sì con  vos,
son las que me despiertan a la madrugada y sudada.
 Incluso cuando dormì en tu cama. Incluso,
cuando dormì en otra habitaciòn.
Incluso cuando te miro.




¿Alguna vez te dije que    ?
Creo que sì.


jueves, 22 de junio de 2017

sos algo asì como un guerrero mediocre,
y tu sable samurai  se ensaña en herirme.

es tu juego predilecto, aunque se sabe no favorito.

ella me contò de sus salidas,
y necesitè una sobredosis de películas.
cualquier historia menos la propia.
menos la que me entregàs.

¿te gusta dar dolor?
¿cuànto màs ibas a usarme relamièndote
en burlas siniestras?


siempre el fuego salva.
me salva del momento.

sangro.
mucho.


*HoyMiBibliotecaVomitòUnLibro*

miércoles, 21 de junio de 2017

siento el hastìo que dejaste
cada vez que esquivabas verme.

los animales nocturnos gritaron
tu nombre y quedè aterrorizada.
señal que algo estaba mal en vos.

el morbo de mirarte raja la piel
y voy sangrando palabras por
las veredas que llevan a universos
paralelos  con portales a dimensiones
básicas.

me empujaste ahì.
y vi lo que no querìa sentir.

mi dolor te divierte,
leerme era el anzuelo.

lunes, 19 de junio de 2017

inventar sàbanas mentales
y extenderlas hasta debajo
de tus pies, y de todo tu cuerpo.

un calor que no existe y un frìo
que corre hacia otro mundo.

el desayuno que te preparè
se desparrama
en las oraciones unimembres.

las notas al pie se desperezan
con inusual calma.
no hay traductor que sirva ni alcance.

se agota la conexiòn con el rìo
y los cielos colisionan  provocando
tu bostezo.

invento sàbanas mentales,
quiero protegerte de los sueños.


viernes, 16 de junio de 2017

La humedad, los silencios, el relincho del caballo y los ruidos de los cortes de motos, le empezaban a incomodar mientras leìa y releìa esas cartas encontradas en los Libros.
Las mismas frases, las mismas situaciones y las excusas similares a travès de contextos incòmodos. Todos los llantos innecesarios. Esta vez, no llorarìa.

Se levantò, se puso el jogging (del que sabìa no iba a existir vuelta atràs para deshacerse del mismo) y la remera vieja que siempre està nueva. Abriò la ventana, llamò al perro, le dio de comer, entrò la ropa colgada porque se avecinaba la lluvia y se fue a caminar.

Se fue.

Ninguna lectura la pudo salvar.

jueves, 15 de junio de 2017

necesito que me cepilles el cerebro
porque a pesar de estar sentada en primera fila
no distingo nada de lo que veo.
¿estàs actuando? ¿sos vos?
¿me hablàs a mi?
¿estàs huyendo?
¿o estàs esperando que avance?
y aunque cambie de lugar
y el escenario quede inmóvil para
que lo reinterprete una y otra vez,
serà imposible saber què decir y como ser
sin estar vestida de miedos, dudas, inseguridad e inconformidad;
todo porque eliminè meses de la cabeza, y de las  varias neuronas
que te conocieron  ya estàn sin actividad.
no hay una conexión real.
no puedo entender
nada.

pero nada.

de nada.

nada.

te desconozco aunque te pienso de memoria.



miércoles, 14 de junio de 2017

El calor del frìo daba directo en los dedos pero igual siguiò caminando envuelta en esa neblina mohosa y contaminada. Casi estornuda. Pasa por un kiosko, mira la hora, y sabe que ya es tarde para tocar timbres. En sì, aunque en el momento de la caminata fuera tres horas màs temprano, serìa tardìsimo igual. Las puertas no se abrirìan. Lo intuìa. Ese dìa en particular le corresponde a la  voz de quien no està y ella estarìa de màs. O de adorno. O para cocinar, pero no.

Se dio cuenta que  la agendita nueva se habìa convertido en un dispensario de hojas destinadas a dejar notas en casas ajenas por donde siempre se quedaba: casas terrazas, departamentos vidriados y muy iluminados, piso 14 y el pànico del ascensor entonces mejor escalera, pensiones a escondidas o estirar tiempo en plazas, galerìas, bares o cines.
Ya daba casi lo mismo.

A nadie le interesaba ir al cine, y supuso que nadie conocìa al director. No se explicaba esas faltas. Quizàs el problema era que nadie querìa estar con ella.
Llorò.
Se odiò.


Y surgieron respuestas a las ausencias.

Se sentò mirando el cartel, hizo la rutina diaria de los fines de semana, escribiò una carta, la quemò,
apuntò notas a tìtulo de "Todo Incluìdo", te pensò y se fue.

Era domingo, el dìa en el que si nadie te quiere y te aburrìs un poco se planifica el suicidio, aunque estadìsticamente los mièrcoles tienen el ìndice ganador.
Esa era la charla planificada que pensaba utilizar como tema disparador de socializaciòn.  La del nuevo referéndum puertorriqueño serìa demasiado.

Pero como nadie la esperaba en ningùn lugar, volviò a su casa, se abrazò al Libro, y se durmiò.