martes, 12 de diciembre de 2017

Tenìas que pintar la ùltima sìlaba del verbo mal pronunciado que exclamò el chirrido de èse objeto casi identificado por la tontera de no mover las penas de lugar.
 Tenìas que pintar la sìlaba y dejarla con aire de reliquia, asì la miraríamos y tendrìamos motivo de charla.
Pero es cierto. La madera abriò su panza y nacieron brotes de nuestras escupidas sin rebotes. Entonces ¿què hay para pintar en estos dìas?
Terceros que hablan. Vomita lo bàsico.


El agua te llega a los tobillos, hace espuma, baja arremolinada entre las piedras; te gusta el frescor y el olor a madreselva;  hay montañas verdosas y hay rocas desprendiéndose. Se  intenta contenerlas con alambrados fuertìsimos, pero igual caen.Una rebota cerca de donde estàs y hacès un gesto de sorpresa que actuaste por las dudas.
Ahora  fumàs porque pensàs que eso te integra. Adolecès el propio interés para llorar en hombro ajeno y asì te inclinàs con un dolor cubierto de Sol que te quema hasta las uñas.
Caminàs con los ojos cerrados. Parece que disfrutàs, pero se que fingìs sentir la naturaleza que te rodea. Vos, seguro, te sentìas superior que todo, pero manifestàs que "què bàrbaro el universo, somos nada" y seguro reìs buscando que los otros participen de tu sin gracia.

Extraño tu estado singraciosismo. No siempre. Sòlo cuando te veo en esas situaciones. Dan ganas de decirte que sos tierno intentando ser lo que los demàs no saben ni siquiera què son. Ingenuo.
Un poco desorientado màs que dudoso. No te merecen. No te merecès.

Tenès el pantalòn arremangado, porque con los cortos te picarìan los mosquitos. Y ahora te arrepentís.  No estàs cambiando en nada, seguìs potenciando los mismos lamentos. Tu entusiasmo se desvanece cuando el cuarto es bebible, saborizado a recuerdo sin sentidos. Tu cara lo dice todo, de verdad. Lo leo en tu gesto.

Porque siempre te adivinè por los gestos;  y supe del final y del ahogo mental que me tenìas preparado cuando vi que aùn tenìas agua pegada en los tobillos.

chapoteo.

jueves, 7 de diciembre de 2017

De verdad. Voy a pasarte la lengua. La voy a arrastrar lenta, por tu cuerpo; sòlo por esos lugares en donde tenès lunares, manchitas y objetos desconocidos. Veo una constelación de imperfecciones que necesitan dibujarse con la saliva seca.
_Como la baba de los caracoles cuando ya no estàn pero sabès que pasaron_ decìs con tono de seriedad.

Estàs seguro de tus palabras. Las tiro cuando te respondo: una babosa tambièn pudo haber pasado.
¿Sos babosa o caracol?
Soy quien arma nuevas constelaciones y luego las hierve a punto de otoño desvariado.

Hay silencio.
La cortina de madera no baja ni levanta. Quedò a un cuarto de cerrarse. Està trabada. Està asì, y a los gatos del barrio, los pajaritos con calor, la basura de la calle,  les conviene. Entran y salen. Pero yo, cuando no me ves, cierro las hojas aunque me cueste abrirlas despuès. Sòlo la izquierda, que tiene la bisagra trabada.

Creo que tenès una multitud de errores andando por los  brazos. En el cuerpo que va hacia donde quiere ir pero no te da la cabeza para seguirlo.
Sì, todo bien. Mostrate hacièndote el disimulado, buscando que te mire, te inspeccione, y te hable. Pero te falta entender que no lo voy a hacer. Te toca a vos. Es tu turno ¿No te alcanzaron los nuevos planetas que dejè orbitando en la casa que ya no es tuya? ¿Y què hiciste con las palabras que te escondì? ¿Los libros? ¿Mi pedazo de sol sobre tu pelo quedò atorado en la canaleta que bajaba mal desde la terraza hacia el tùnel donde escondì las golosinas?

Otra vez la misma poesìa, sin traducciòn, apareciendo con la intenciòn de borrarse. Irse del todo al papel para seguir paseando en tu mochila. Otra vez la misma pelìcula con la contraseña que te resultò simple y a mi no.  Papas con salsita criolla, chistes que en verdad no lo eran. Tu falta de credibilidad. El chequeo de todo lo que decìas. Se me iban un poco los dìas sin saber que el centro de la òrbita era tu inseguridad. Tu actuaciòn. Sostener un rol ante los demàs.
Y asì empezò la herida. Ofreciéndose.
Podrìas haber guardado el filo de las palabras. Pero tu falta de confianza quiso que me desangre.

Muerdo los dedos, hay indicaciones sobre los planos de rotaciòn, la galaxia està reventando por los instructivos de tu cerebro, impulsado por el calor y el miedo de la conducciòn y movimientos de mi lengua. Gotean las lunas, hay parpadeos de abandono, un barco que vuela y aterriza con gusto a sal en tu espalda y de un bocado lo trago. Vomito un menjunje de otoño comestible, pero mejor, por su bien, decidimos envolverlo con papel film y al congelador. Te olvidaste de las cosas lindas. Las rebozaste de orgullo y cobardìa. Y apagaste el neón para hacerme llorar.

A vos se te van borrando todas las cositas esas y sòlo te van quedando mis constelaciones en tu cuerpo. Por ahì, por allà, por todos esos recovecos. Por eso, aunque tus palabras fueron un abuso de la verbalizaciòn, y vos no quisiste hacerte cargo de ellas, tu cuerpo caminò hasta mi lengua.

Y te quedaste ahì. De pie.Actuando con falso disimulo. Mientras la saliva me chorreaba por los pies.
Un viaje de noche humeante, en donde vos dudaste y yo seguì dolosa,  con la herida ardiendo.

jueves, 30 de noviembre de 2017

se construye la espera con cimientos de sangre que emana de una flor naranja
mientras el àrbol se ve coqueto, esperando la muerte por asfixia, a causa de los
brazos de la enredadera lenta. el saludo constante de sus hojas,la tibieza de la sombra
que sana las yemas de los dedos del pie mientras el tobillo sigue  hinchado de cuentos.
 mis ojos, tus labios, mi no sonrisa en eterna tristeza, tus gestos de demencia anunciada.

es el sufrimiento del viento que ya no sabe cuál velocidad ser.
la manta ondulando en el  oceàno de tréboles sacude las piernas; espasmos en las manos.
hay un algo que chirría desde la madera. lo volàtil de tus caricias  raspando el cuello;
lija tus palabras que infectan el oìdo dèbil de infancia. logràs que resurgan los
 movimientos torpes; y cansado el cuerpo,se tumba a un lado, dejando el alerta sin anunciarse.


hay tres lunas sonándose la nariz con tules de galaxias prenatales.
un par de lombrices charlando de avances con dos cangrejos viejos.
y un libro sin señalador junto a la taza de tè. la humedad de tu lengua ya es suave escarcha.
 elegìs estar ahì, conmigo, sabiendo que la hiedra te adosarà y sacarà tu respiraciòn.
es un ensueño,creès que  la docilidad serà un buen alimento para las palabras que nos abusaron.
pero no. ya intuyo que seremos otra espera  a voluntad de terceros para ser quemada.
lo sè, porque no hay buganvilla ni pasionaria. sòlo hiedra con dientes.

viernes, 24 de noviembre de 2017



pero son las margaritas trasplantadas en mi patio
las que predijeron la noticia.
caen las piedras, con fuerzas, sobre la tierra que muta a barro
y enchastra mi torpeza. por eso, con ese don de recordar,
 sacame la energìa de la mirada que no deja
de construirte en palabras ajenas.
absorbeme  estos delirios apoyando un pensamiento
en los tobillos;
impregnate de duelos que te corresponden  y seguì
con tu rutina de abandonarme en el refugio de la demora
preñada de consuelos obsoletos y distantes a toda comprensión.

viernes, 17 de noviembre de 2017

pateo las cajas donde los recipientes descansan y con el golpe estallan.
 las sàbanas chorrean y la cama queda convertida en el ataúd que nos duerme.
los lamentos son fotos de vacaciones donde todo fue oleadas de disgustos.
tengo este presente discontinuo, que vivo a retazos de pesadillas e insomnio
en donde hacer amigos es frivolizar las charlas y no pensar en los males actuales.

el cine, las pelìculas, las bandas, los recitales, las muestras, las exposiciones:
nunca estàs. nunca vas. nunca te veo. a la pasada, en algùn lugar pero donde gana la pose
y los registros son prioridades. no las charlas, no los sentimientos aturdidos. no la nada.

acurruco los puños y desafino el ambiente. salgo a hurtar carteles de las obras en construcciòn.
camino de noche y me siento en el puente para sentir la campana que da aviso al paso del tren.
miro las zapatillas despegadas, rotas, percudidas. y no voy a comprarme otras.
no pienso salir a buscarte otra vez. la terraza habilita el olor del viento y de calesita que se desprende.
pasan barriletes y nubes que se caen, rebotando en la pared escrita. te desnucan.
sòlo miro desdenosa la escena. me desvisto y bailo pensando en la canciòn favorita.





jueves, 16 de noviembre de 2017

es tan fuerte el calor que mata a las moscas y los mosquitos se quedan a la espera de caer por casualidad en el cuerpo. de otra manera, no picaràn.

las dudas que jamàs tuve
se suicidaron en el tercer latido
de la palabra tiempo.

entre paredes que te esperan, àrboles que miman,
cielos espejos, gòndolas con ofertas
que nadie necesita, y entre
los lamentos sòlidos de
tu pasado,
pido perdones a los colores
que usè para dejarte una nota.

pero la quemè.
el papel se volarìa en el pasillo.
quizàs el gato la harìa añicos
y luego la vomitarìa.
se empacharìa de letras
que temblaron porque
querìan estar màs presentables
cuando tus manos sostuvieran el papel
arrugado.

no tenès ganas de verme
por eso dejè de ir  a lugares
que me gustarìa degustar.
para ahorrarte disgustos monocordes,
 exigencias a tu amabilidad y
todo eso que nos genera saludos vacìos
y a mi  me devuelve a la noche donde el
llanto atorado
 todavìa anda
salpicando la ventanilla del taxi.

pero anoche te soñè
en el momento que decidìa
no sacarme la foto que tanto
querìas.


estamos siendo probetas
de nuestros fracasos.
un deleite.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

tengo insomnio de archivos mal escritos. tomo agua de madrugada y me llevo el tè al baño. tengo todas las cosas escondidas, pero no la percepción.

PD: breve apunte adolescente del insomnio en el cuadernito cuadriculado tamaño carpeta, donde dibujè los anteojos del chico que me gustaba desde sus 16 y ahora no entiendo por què me gustaba y sigue gustando si ya se que no gusta de mi. me gustan los mismos que me gustaban de siempre. ahora, un total de veinte recitales y algunas canciones que siempre seràn hits. Ahì apareciste vos. todo es un gusto. verbo gustar: pasado, presente y futuro- siete càmaras y ninguna foto.- (esto es medio innecesario)



***estoy tirando al piso la frazadita beige, que simula ser ètnica. es horrible. pero cuando me mudè sola era tan pobre que el sueldo sòlo alcanzaba para el alquiler; vivìa con ciento cincuenta pesos. èse fue el precio por irme de la casa de mamà. me fui con lo poco que era mìo: la cama, herencia de mi bisabuela, la aurorita que me regalò papà a los cuatro años, y con libros, todos los libros. un bolso con ropa. dos pares de zapatillas.
 la mudanza la hizo la mamà de una amiga, la heladera me la prestaron del trabajo, sillas y mesas mi mamà y papà postizos, y las frazadas fueron regalo de una afiliada. acà en el pueblo sabemos la vida de todos. y yo, la empleada que nadie conocìa, era la que se mudaba.
ahora miro la frazadita, y pienso  que jamàs comprè frazadas. aunque estas son feas, no me molesta, porque prefiero gastar la plata en libros y en los rollitos  y en los revelados.
en fin.
con este insomnio, que es casi condiciòn de vida, estoy escuchando lo nuevo de BestiaBebè; y me fui a dìas de calor y de olor a: pasto pegado en las ojotas y a viento que enfriaba todo.
un poco me emocionè al escuchar una nueva versiòn de Daniel. pero cuando caì que el disco se llama como la canciòn favorita que està reversionada, naciò la urgencia de ir a abrazarte y bailarla, mientras el porro quizàs nos quemara la ropa, o el aire o el pelo o, por ahì, en nuestra torpeza, la cara. la cara quemada por el porro, la cara dolida de besos tristes, la cara que aguanta delatarse por los gestos. la cara. tu cara. mi cara.

*** cuando hablamos no coincidimos en casi nada, pero què linda esa canciòn. aguante el diego. què làstima que sean de racing.
un momento de paràlisis escritural. el pensamiento y la imagen de una noche que nos atrapò tomando cervezas en un banquito que dudamos mucho en elegir. siempre dudamos de todo. medios abstractos para seleccionar las acciones con las que nos dirigíamos.
escucho la canciòn final, que es la canciòn que ganò el puesto para llamar al nuevo cd. era casi casi nuestra.

y tengo una pesadilla lenta y consciente: ahì estamos, uno al lado del otro, mal vestidos, con frìo y con envases de cervezas. parados, caminado por la misma vereda de ida y vuelta. mirando la heladerìa. està tu cara de tentaciòn, con la risa saliendo de los ojos. mi pie que se engancha con una baldosa. tu mano agarràndome. un beso que quedò casi al aire y termina estampado en la oreja. un balbuceo que hace nacer un ¿què hacemos? sìntesis: la tentaciòn de un atraco. dennos el cartel, queremos el cartel. vamos a llevarnos el cartel. y las carcajadas. las miradas y los cuerpos parados a mitad de calle. observando las luces.

el neòn ahì, imantando las ausencias y nosotros que somos los autos que chocan y que nos daràn la muerte. nos matamos.
nosotros fuimos autos cargando violencia de amores en el baùl  y a veces en el asiento del acompñante; y  chocamos, nos matamos con palabras, me matàs. chocàs de atràs, cobarde. pero en cierta forma nos arriesgamos a la contramano del dolor y fallamos. porque chocamos. y a veces siento que quedè estacionada para que colisiones y herirnos.

ahora, el neòn siempre està para mi. mi lugar favorito donde el led no existe y no es nadie.
y vienen las risas, la torpeza, el frìo, ese viento que nos obligò a refugiarnos entre nosotros, mezclàndonos con vergüenza y cierta timidez.  o ya era el miedo. el choque inminente que estàbamos decidiendo.

tuve esa pesadilla consciente. con la canciòn favorita de fondo y nosotros asì, llevàndonos un cartel y bailando con un porro que nos quema.
y la canciòn que ahora resurge.
hace que te piense sin dolor.
con nosotros estando muertos.