domingo, 23 de abril de 2017

guardé un gesto de tus pestañas
y un secreto de tu segundo abrazo,
porque fue el más lindo.

escondí algunas palabras en tu
remera favorita, y escribí un mueble
sin que lo notaras.

rayé la heladera e intenté despegar
una calco. fallé y por eso hurté la poesía.

recordé la canción que  me hiciste escuchar,
y la letra que nada emocionaba porque sólo quería desmayarme
en el relato previo que con entusiasmo
largaste sobre mi cuerpo.

ahora, vestida de insomnio, quiero
invitarte a bailar  en cosmos que nacen
sólo por nosotros. pero  no lo sabés.
no te interesa.
y  veo cómo te alejás.

sábado, 22 de abril de 2017

tres insomnios  en una hora,
y la caminata fue inevitable.

el neón se apaga fuera del turno
laboral y me angustia las luces dormidas.
me da miedo
andar por las calles.
sudo llantitos por tus burlas
y abrazo al árbol más cercano
para charlar.

jueves, 20 de abril de 2017

me gusta trepar àrboles,
salir borracha,
andar en bicicleta a toda velocidad por las calles de tierra,
subirme a la patineta adentro de casa aunque no vaya a ningùn lado;

me gustan las escaleras plegables y admirarlas,
las camas elàsticas con su efecto rebote,
los techos de chapas tan còmodos para tener vistas en alturas
y tambièn me gustàs vos.

sì: me gustan  las cosas que me hacen
caer, morder tierra, llorar  y que son
especialistas  en
lastimar.


gustar, duele.

miércoles, 19 de abril de 2017

hago de tu cuerpo.agua un incendio de sábanas:
ventana-palabras-existencias.

transformo las sombras que aterrorizan la respiración
pausada, por la tranquilidad,
en desvelos imaginarios
que se adosan en los lunares al límite de tus tobillos.
y pongo en contacto, tus pies con mis dedos, para
alojar tiempos cósmicos que crearàn caricias ininterrumpidas
con nueve minutos de retraso.

retengo,  sin disimulo, junto con los colores solares,
el movimiento de tu codo para que deje de alejarse
de mis manos que aspiran desde tus poros los filos
que saltan cada vez que giràs en tono pesadillesco.

y mientras besàs mis consignas planificadas rociadas de nafta,
(que las voy diseminando por cada recodo narrativo que vas
plantando en los árboles sin clasificación exacta)
  la visión describe tu cuerpo.alimento con tintas tornasoles en las cortinas,
y asì, logra  crear
universos sonámbulos en cada pestañeo pretencioso de amor.


martes, 18 de abril de 2017

lo que tengo que saber para desmayar las horas
lejos de lo que quiero
es que los poemas estàn bostezando por la lentitud
de las acciones miedosas y por
y el cùmulo de dudas vergonzosas.
ya ebria de ansiedad  preparè una carta que tiene olor a montaña
para esconderte en alguna taza.
la idea es que desayunes mis palabras que chorrean sonambulismo
en  la espera de un abrazo tuyo que vomite comprensión.

tengo dos habitaciones para que visites
y despiertes transparente
mientras te nombro epitafios de nuestros
desencuentros
y dibujo constelaciones en tu espalda y en
tu pecho hundido.

aprenderè a caminar sin tropezar ni caer
 y para eso con muecas de ingenuidad
 voy a intentar agarrar tu mano, y en ese
apretón ser consciente de que la teletransportaciòn
es real y que puedo cerrar los ojos porque vas a cuidar
de mis ilusiones.

me gustarìa decirte que viajo sin tiempos y vestida de
vèrtigo cada vez que te escucho leer. me volvès anacrònica.
sin reacciòn. rebalso paz. me suda el cerebro que quiere retenerte
instalando guiones de pelìculas en tus desvelos.
 ademàs me gustarìa decirte que perderme en tu Biblioteca, es no rendirme a
seguir escribiendo la carta con olor a montaña para que
alguna vez la desayunes.

y te des cuenta que no necesito nada de vos.
sòlo que sigas siendo el relámpago que hace reìr hasta el cielo
con tus  delirios astrales. y sigas manifestando tus
quejas infundadas de infante que derrama brillo diamante.
y asì, con todas esas sensaciones sepas que:
tus besos son el otoño que tanto me gusta.




lunes, 17 de abril de 2017

nos quedamos sentados esperando la oscuridad
atentos al cartel que imantaba las ideas y nos
dejaba en silencio.
era esa luz que no llegaba y los diálogos entrecortados
que nos despertaba.
era el  viento áspero y el dolor de las nubes
que caían a pedazos sobre el asfalto húmedo
que nos cansaba.
y eran tus mentiras disfrazadas de plazas y mis
miedos que dudaban  empezar a narrar el
final de las vacaciones que ella ocupó
lo que me alejó.

domingo, 16 de abril de 2017

y suena el disquito último del que soy tan fan,
y quiero estar con vos para gritarte las letras
sobre todas las articulaciones de tus
historias mágicas que dan pasaje directo
a ensoñaciones en donde la claridad desvela
y mirarte dormir me enamora de casualidad.


sábado, 15 de abril de 2017

fue el intento de querer ser sutil
y fallar en el tiempo, lo que se
convirtió casi en una lástima,
cada vez que mirabas el cielo
que nada iba a contestar.

el viento ayudó a movilizar el dolor
y las piernas con las rodillas raspadas
buscaban el calorcito de un beso
que apareció manco y dudoso.

ahora, te alejaste pisoteando
las ilusiones.
lloro un poco sin querer,
y duermo abrazada al libro.
abandonada al sueño sacrificado
por las luces del pasillo.

viernes, 14 de abril de 2017

regresé sin un pedazo de cuerpo.
la causa:
 la mirada insistente que
llevaban los abrazos que pensabas
y que gracias al poder de leer cerebros
pude enterarme que fuiste vos.

no lo necesito, creo y pienso
que estará mejor bajo tu cuidado.
al menos hasta que pase la temporada
de caídas.
y termine de releer al otoño que
ya despedí.

miércoles, 12 de abril de 2017

el desequilibrio de los libros que cuentan arrumacos,
el piso alfombrado de colores que sólo osan manifestarse
cuando el cielo se viste de desamparo
y la evidencia de la insuficiencia, todo eso,
más las palabras escondidas en las
mordidas a los delirios,todo eso,
más todas las galaxias a base de films,
al momento de los resultados 

se estalla en mi una vergüenza  
aterradora a que me descubras 
mirándote,  con los cachetes colorados, 
y con la mirada iluminada por el neón,
se estalla en mi una vergüenza
aterradora,   pausada por la reacción
de tu reacción al momento de reaccionar
ante mi lugar  favorito que quería compartite,
estallo, en ese preciso  momento, aterrada 
por miedo a que en esa acción,
descubras que me gustás.


martes, 11 de abril de 2017

fue en ese estado de insomnio, cuando el cuerpo
se arrastró hacia las alcantarillas, y en donde
entendí el abandono; y la mirada ida fue seducida
por los brillos de neón.
me salvaron de otro llanto
y le regalaron un vuelo a la cabeza
rebalsada de matetes insignificantes.

ahora tiene canción, esa misma que
sonaba desde el cable eléctrico
cuando te abracé aunque ya no estabas.

lunes, 10 de abril de 2017

un nuevo raspón en la rodilla,
otra caída habitual, de rutina.
y todos los universos paralelos
festejaron el ruido de la infancia.

mientras tanto, es imposible curarme
sin tus abrazos.

y en esa cuasi espera
vivo con el cuerpo frágil.
a tropezones.

martes, 4 de abril de 2017

otoño salteado de vacaciones,
desvelo a base de películas repetidas;
hojas helicópteros que seducen
para que, al tocarlas con las manos,
puedan aproximarse a la magia venidera
que espera en la plaza acarreando chubascos
de infancia acribillada.


 Simón, que está ocupado reconstruyendo
la vereda que las raíces tomaron extendiéndose
porque es lo más natural,
 pasa por enfrente de la ventana y habla sobre el otoño.



entonces, con semejante afirmación, la mente activó los días en que
esperaba que la biblioteca abriera,
el chequeo de la fuerza del portaequipaje,
el decidir un espacio nuevo para encerrarse y así lamer las
historias que cree como verdaderas.
recordó lo que la hace sonreír,
a través de los mimos de las estanterías.



y así, en la terraza  que protegía del viento,
 desayunó poesías
tornasoladas por las ausencias.