jueves, 9 de abril de 2026

se evapora el miedo a la electricidad


la ùnica canciòn en modo repeticiòn y los 

auriculares al tope. Cerrar los ojos con la letra

 preferida para ir a visitar

cielos descosidos. Y todo fue horas.

No soñè con

mèdanos ni con mares, ni con dìas

catalogados de lindos porque està el

sol. Tampoco soñè con sonrisas. 

Aparecieron

pies que evitan con

horror los humedales. 

 la mirada soñadora

  no querìa escudriñar el suelo

por si acaso los  sapos hicieran su presencia .

con esos dos tonos incrustados en la ensoñaciòn

 rompìa ventanas de coches

a piedrazos.

algo, alguien,un objeto, un animal o un humano

 gritaba pero no se oìa bien 

porque, ademàs 

de la sordera,

sonaban alarmas y tenìa miedo de ahogarme

con las plumas de gallinas que volaban. Y

reaccionè, fuera de mi,

que tenìa un collar isabelino

y una cadena en la mano

mientras miraba un altillo que se iluminaba tanto que 

la piel

sudaba flores de

pensar que podìa morir ahì, sola,

con el ruido de alarmas y gritos

con una canciòn que ya no gustaba.

miércoles, 4 de marzo de 2026

en repitencia

la obviedad de sentir que, 


en cierto 
                          y erròneo modo,


 recordarte significa

el bullir de lo mismo


sin desear entender lo distinto.



entonces, en un descuido


las palabras que se tornan mareas  vìvidas

   nacen en 


en paralelo a tu ausencia.


Porque yo no te necesito,

son mis déjà vu los que

te transportan hasta acà-

martes, 13 de enero de 2026

 En cuanto se desprende un tercio de la nube

su forma antes vista del desmembre sigue igual.

La amputaciòn absorbe la claridad y

se ondea amorfa y opaca transparente.

Es una piel nueva desplazàndose y creando tres noches

de aire sabor tilo y madreselva.


Se trenzan el viento y la conchilla que rebotan los 

dos siendo uno

 en los brazos. en las piernas. en la desolaciòn

y en la pèrdida de la orientaciòn.


Los yuyales, las totoras, las flores silvestres

se latigan salpicando lodo, agua estancada y

mosquitos.  Cuando nuestros  pies  aplastan la vegetaciòn autòctona

se develan caracoles hambrientos y

y  cascarudos disfrutando la tierra fresca 

 del camino de las hormigas. Las hormigas empiezan

a dar cìrculos. Las hormigas son coloradas. Las hormigas son chiquitas. Y pican fuerte.


Entonces, la vista queda en el sabor del pasto hùmedo

para adornar todas las mentiras oìdas ese dìa.