la ùnica canciòn en modo repeticiòn y los
auriculares al tope. Cerrar los ojos con la letra
preferida para ir a visitar
cielos descosidos. Y todo fue horas.
No soñè con
mèdanos ni con mares, ni con dìas
catalogados de lindos porque està el
sol. Tampoco soñè con sonrisas.
Aparecieron
pies que evitan con
horror los humedales.
la mirada soñadora
no querìa escudriñar el suelo
por si acaso los sapos hicieran su presencia .
con esos dos tonos incrustados en la ensoñaciòn
rompìa ventanas de coches
a piedrazos.
algo, alguien,un objeto, un animal o un humano
gritaba pero no se oìa bien
porque, ademàs
de la sordera,
sonaban alarmas y tenìa miedo de ahogarme
con las plumas de gallinas que volaban. Y
reaccionè, fuera de mi,
que tenìa un collar isabelino
y una cadena en la mano
mientras miraba un altillo que se iluminaba tanto que
la piel
sudaba flores de
pensar que podìa morir ahì, sola,
con el ruido de alarmas y gritos
con una canciòn que ya no gustaba.