viernes, 18 de agosto de 2017

El abrazo es una ciencia social, la distancia una ciencia natural.
El olvido es geográfico y los momentos responden a las matemáticas. 
(no hay desarrollo avalado a ser transcrito, estos análisis abarcan alrededor de 89 carillas y además
contienen nombres propios)

La teoría de los conjuntos cada vez arrojan menos elementos en común.
Los que están son dañinos; creo que vienen de tus discursos o de mis interpretaciones. 
Diagramas que compiten.

La comprensión de textos responden a las ciencias del sueño,
al insomnio un poco y al olfato otro tanto. 

El no hacerse cargo es una nebulosa. Tomarse de las manos fue imposible,
porque ahì existen los agujeros negros que no sabrìa (aunque hay que nombrar a ciencia cierta)
còmo seguir despuès de ese resultado.

Ahora hay un infinito punto rojo en huir. Tu alrededor absorbe energìas
de poses falsas ante la misma frustaciòn que generan por aparentar deseos 
que estàn naciendo en otro contexto. 
Sordo.

fingir: caminar la mismas oraciones.te vas a ir. te volvès al ensimismamiento. 
trepar:  tus piernas: el comienzo del mundo.


No gracias. Demasiado intentè estar ahì. Un perìodo de adaptaciòn en donde el orgullo 
ganò como el determinante. 

Ninguno quiere el exorcismo.

O ciegos, dejamos que las Ciencias decidan.

jueves, 17 de agosto de 2017

quererte transparente significò dejar a la deriva
la confianza que siempre protegì y resguardè de podredumbres
 que desde el comienzo resultaste ser.
tratè de no ver. de no escuchar los gestos de las paredes.
ahora, llorando por tu maltrato planificado de viento huracanado,
 no puedo actuar porque
siento que de tanto esperar en cuclillas,
sosteniendo lo imposible de pensar
 en esta cueva muy cerebral, a tu perdòn,
todos mis sentires quedaron como un daruma.

eliminar todo.
vomitar letras.
escupir distancias.

planificar el suicidio: tengo que
comer bien para que la sangre que
manche el piso sea color frambuesa
y huela al amor que acuchillaste  a risotadas.
ojalà las hojas de los Libros tengan sed y absorban
hasta el último coágulo.

*sosmalo*

martes, 15 de agosto de 2017

tengo tèmpera en la cara.
el viento pasò enojado, me limpiò a lengûetazos,
y te dejò
un poco de  esos colores en tu pelo. porque los dìas  te visten de llanto marìtimo.
sin olor a sal. con vacìo de nubes. con fotos viejas donde se ven discusiones.
donde tu felicidad era superflua. sonrisa de nada, de dolor.

en el espacio las estrellas desayunan temprano y se caen por vagas.
no cumplen deseos. yo tampoco.
en tu espacio, las estrellas te ciegan y la luz hace que optes por el peor camino.
yo me alejo. paseando planetas con correas. saludando a los cometas que te rozaràn
con fuego apagado
 el corazòn. _algo es algo_
disfruto tus errores que te dan cansancio. me alimento de las hojas del otoño que
nacen de tu encierro.
 te dejo sombras para que te abrigues, pero
 el viento te compadece. te ofrece mis colores. lo acepto.
duermo en el ùltimo asiento de los acordes de esas creencias.
los planetas empiezan a derretirse y mis manos no saben si sostener las correas o tirarlas;
 la libertad hace huelga de eclipses,
los sueños se hacen ciudades muertas.
presiento lo que viene.
intuyo junto a la ropa colgada y los miedos atentos, las gracias depresivas de perderse
en un confianza que mejor  ( y de verdad) sea ciega..
el don de ver màs adelante hace que todas las palabras
que dijiste dormido, tengan gusto a madreselva; trepan
desde los tobillos hasta la mañana donde la Luna es perpetua.
desde la ventana tengo los mejores paisajes aunque para el resto
sea una simple pared.
los olores tuyos que el viento trae a cuentagotas,  son la anestesia.


viernes, 11 de agosto de 2017

Los sueños no son ficciones, son realidades espaciales que de vez en cuando viven en este tiempo, acà conmigo.
A veces me dan ganas de condimentar la comida con ellos y convidarte un poco de fantasías cocinadas a fuego mìnimo. Pasar por tu casa y dejarte en un taper un bollito de amor espolvoreado con abrazos.
Cuando estoy triste corro, chocàndome cuerpos que atestan las veredas, hacia el cartel. La luz fosforescente me transmite algunos recuerdos. Las caìdas en bicicleta, las imágenes impresas en las nubes que desfilaban ante nuestro espanto de encontrarnos. Lo màs parecido a verte es soñar.
Por eso, muchas veces, las causalidades te nombran, y no sos ni pesadilla, ni realidad, ni sueño, ni descanso. Muchas veces el insomnio tiene tu nombre; y lo decoro con lucecitas, guirnaldas y besos que primero se estampan en la palma de la mano y el viento los desprende.
A veces salen todos juntos y se rompen antes de llegar. Ahì, es cuando ese insomnio trae un dolorcito a queja porque no hay palabras nuevas desde vos. Pero cuando salen tranquilos, sin competir, van sigilosos, y se estampan tan suaves que seguro no los sentìs. Recorren kilòmetros sin perderse.
Algunas noches vuelven. Y es cuando toca reflexionar los para què. Si esos besos eran creados para vos. Esas madrugadas, con cielos rosa chicle, turquesas y ventosos, son las màs lindas.
Los kilos de frazadas me dejan inmovilizada, y pesan tanto como esos abrazos que a veces me dabas al dormir. Los tengo tan presentes para abrigarme que hacen transpirar la cintura.
Siempre que pienso en vos es como estar soñando. Y cuando llueve, el agua tiene gusto a mandarina dulce. Se te pega al cuerpo la lluvia y por eso ansìo besarte. Tus besos siempre tuvieron gusto a fruta fresca. A veces hasta a compota pasada de azùcar. Y me paspaban la pera por la melaza. Hay dìas que despierto y me arde. Algunas veces hay sangre, porque tu barba incipiente raspa. En esos sueños trato de no sentir nada. De pensar en lo lindo de tu cercanìa.
Verte a vos, pensar en vos, soñar con vos, es mi realidad. Y cuando los sueños explotan , es cuando se desparraman por todo el cuerpo, me hacen cosquillas y me desarman la estabilidad.

A veces trastabillo, otras, las màs, caigo al piso sin reacciòn.

Cada caìda es un sueño que se rompiò.

Y de manera invisible, junto con risitas (sacàndole la tierra o la mugre que se les pegò del piso) las partes màs divertidas de esos sueños. Llego a casa y los cocino.

Ojalà algùn dìa puedas comerlos.

Y empieces a caer.

Asì puedo saber, que tambièn me soñàs.












jueves, 10 de agosto de 2017

la entrega del olvido està en proceso.
las señales de ausencias son las que
determinan que ya hay que borrar
el oleaje de las pedaleadas mentales.

en posición bicho bolita, escurrì el
ùltimo vestigio de llanto.
exorcicè las culpas,
y aceptè la maldad hermosa que sos.

fuiste el màs eficiente en manipular las actitudes,
en deprimirme y en dejarme dolorosa
 con un insomnio macabro.

tus palabras son astillas en los ojos.

miércoles, 9 de agosto de 2017

31-----41

Podrìa llegar a tener el don de caerme, de adivinar lo que viene, de escuchar mal las cosas. Podrìa.
Cierta vez confirmè que cuando una persona empieza a gustarme es porque vi algo bueno; ahora entiendo que esa parte siempre es mìnima y la maldad es mayorìa. Supuse que el error era quererlas. Festejè. Pero no aprendì. Porque te quise. Porque tenìas Biblioteca y sabìas leer bien. Soy demasiado bàsica para querer y admirar y valorizar las cosas lindas de los demàs.
Ahora, tu machismo recalcitrante y ella ahì, con lengua y gestos de mala persona, hacièndome saber que està en tu casa, hace que de pronto y con argumentos, deje de confiar y que ya es momento de replantear amistades. Sos vos o soy yo.En el mismo lugar es imposible que estemos. Los tres no da. Y prefiero que seas vos el que se quede con la rutina, y yo la que me aleje de ese circuito que parece encerrarme y no importarle el que me hayas lastimado.
Mejor, seguì asì, con tu malhumor y mentiras, con tu pantomima que sos sùper, y con tu falta de credibilidad para esconder las cosas, que ella no puede darse cuenta. No puede ver eso. No sabe leerte los gestos. No va a enfrentarte. No analiza nada. Su superioridad y egocentrismo la puede, y a vos te gusta eso.Lo superficial de las cosas para no hacerte cargo de lo que sos.
Al parecer, segùn el anàlisis de tus mensajes a ella, sos alto gil. Siempre buscando cosas de antes. Bàsico. Aburrido. Inseguro. Hablàs de lo ùnico que sabès. No buscàs cosas nuevas. No generàs nada. Te perdès en cualquier discursito que tu entorno acepte. Repetìs historias. No te hacès cargo del dolor que generàs. Cambio y fuera. Pd: Seguro votàs convencido que los de arriba van a solucionar tus problemas.
En fin.
Y sì, la facilidad de querer sòlo a partir de esas cosas buenas, es lo que hace que a veces te extrañe. Me das làstima. También un poco de intriga el por què preferìs a alguien que te sea sumisa. Ya se que sos miedoso y nada o poco inteligente ¿Cuál es el problema? ¿Que sepa de tu machismo solapado? ¿Que te enfrente? ¿Me creìas estùpida? No pudiste manejarme. No pudiste y yo tampoco puedo fingir ser tonta. No puedo callarme. Repaso y dejo en limpio sòlo las cosas lindas. Aunque se que fueron falsas. Nada de tu parte hacia mi puede ser creìble. Nada de lo que fuiste conmigo fue real. Nunca te importè. Sòlo te aseguraste de despreciarme y hacerme llorar con el abandono a cuestas en la confianza entregada.
Què triste.
Con el aerosol en la mano y con los compañeros de siempre, con nuestras capuchas agujereadas por polillas,  escribimos los edificios pùblicos. Corrimos. Nos reìmos un montòn. Nos regalamos una jornada de lucha y libros. Nos abrazamos y hablamos con sinceridad. Saltamos las rejas de la plaza.Sacamos cartelerìa partidaria y la suplantamos por banderas negras y rojas. Volvimos a correr. Nos piden documentos. No tenemos. Salvo yo que llevo la tarjeta de la librería para canjear los puntos. Exigen identificaciòn con foto incluìda.  Ignoramos el pedido y seguimos caminando. Nos gritan y seguimos por la vereda, charlando, ignorando la maldad del mundo.
Entendì que vos sos nada para mi. Porque no necesito nada de nadie. Y tu inseguridad no sabe còmo comportarse ante mi porque descubre enseguida tus mentiras y tu falso actuar. Tu inseguridad se avivò que no soy tonta, que no me vas a sorprender con tips bàsicos. Lo ùnico que tenès que ser es sincero y no podès. Te cuesta.  Me alegra entenderlo.Que no sepas què hacer conmigo. Y siento màs làstima por vos. Y por mi. Porque a veces necesito charlarte. Y escucharte. Y a lo mejor algo  màs que vos sabès y yo no, y no pueda darme cuenta pero que no me lo vas a decir, y pienso que es porque sos dubitativo. Pensè de nuevo en  tus discursos, atè cabos invisibles y decidì que tengo que visitarte para exigirte eso que me hiciste soñar, que eras compañero y que ibas a estar para mi hasta en las ausencias. Y comprendì que todo esto es parte de tu estrategia para seguir lastimando a mi cuerpo. Sòlo porque fui  sincera al quererte.
No necesito nada de vos. Salvo algùn Libro nuevo, y verte, y abrazarte y no extrañarte màs. No es tan dificil que suceda. En la pròxima visita tengo que usar el cuchillo.
Creo que eso ya lo sabès.

martes, 8 de agosto de 2017

se fue la relaciòn del tiempo
y la realidad cuando escribiste.
despuès de leerte
en medio de los dolores y el fuego
que explotaba lucha, dormì
abrazando los suspiros falsos que
dejaste escondidos en algunas hojas
de libros subrayados. te los expropiè.
y me arrepentì. se los di a ella.

ya no es posible nada.
paso la lengua a la desidia
y escondo esas palabras que
ya se despegaron de las paredes
de la casa y huyeron
hasta la vereda rota.
vuelven a mi.
no quieren ser descubiertas.

salpica agua los charquitos. abriga el frìo ventoso.
reacciono entre los ruidos y gritos de la gente
que me perdiste y lo disfrutàs.
tu planificación para herir funcionò,
el desangre emocional, y mi cuerpo que rebajaste a objeto
fue tu habilidad.

hoy, gracias a las llamas salvadoras, prendì fuego
el Libro en un acto de amor final.
ya no hay nada de vos acà.
salvo, un resto mínimo de tristeza.






jueves, 3 de agosto de 2017

56

Dijo "te gusta Rejtman porque se rìe de los chilenos". Hice que no lo escuchè. Me hice la sorda. No creo que sea asì. Tan asì. Si me gusta Martìn es por eso y por màs. Una vez vi a Alan Pauls y le dije que era una versiòn cuasi algo de Rejtman. Por el pelo, dijo. Error fatal de su parte. Le realicé una devoluciòn de lectura a la Historia del pelo. Con chistontos incluìdos. Le aconsejè que no posara tanto para las fotos, "eso le queda bien a Martìn, no a vos". ¿Se gustaron cuando dialogaron? No obtuve respuesta. Asì que tuve que soñarlo.
 Despuès, volviendo al sitio real donde estaba sentada, en una mesa colectiva de gentes que me molestaban màs que agradar, siguiò al habla, el tipo este; ahora criticando a Cortàzar, explicando que le aburría pero el que aburrìa era èl. Dije que a lo mejor, a lo mejor, recalcando el mejor, el aburrido era èl. Pero casi nadie me escuchò. A veces soy imperceptible. Algo asì como invisible. Cuando dijo que la poesìa no era literatura, lo mirè y para que quede claro el posicionamiento hacia sus palabras, lo escupì. Y lo mirè fijo despuès de la escupida. Creo que con una dosis mìnima de odio. Y me quedè sentada. Con el tenedor en la mano, apuntando hacia èl. Estilo matona. Hubiese querido ir al cine con vos y no a cenar con estos amigos. Pero vos no me hablàs. Y yo tampoco. Porque es tu turno de comenzar. Creo que nuestros orgullos se estàn dando batalla sin matarse. La pelea los aviva , como el viento al fuego. Son fatales.Nos dominan.
Cuando nos vamos los amigos dijeron que no me iban a llamar màs para salir porque siempre hacìa papelones. "Bueno, joya" les contestè. La verdad no me importaba en absoluto. Siempre, con ese grupo, terminaba sentada comiendo en un bar espantoso con gente desagradable discursivamente. Y mi cabeza se iba a esos dìas en que nosotros sin ser yosotros nos reìamos de nada aunque el lugar fuera estèticamente raro. Ahora que pienso mejor, mientras el tarado este se hace el crìtico de arte, el raro era vos. Un poco yo. Como para sentirme parte de algo. Empecè a extrañarte. No mucho. Quizàs porque me gusta que alguien haga el mate en la mañana y el no hablarte màs implica una casa menos para quedarme, perdiendo ese privilegio de no ser quien se tiene que levantar primero. Pienso si quedarìa alarmante o de arrastrada mandarte un mensaje. Pero tampoco se me ocurre què. Porque a  lo mejor estoy  eliminada de tu lista de queridas.
"Te extraño". No. Muy directo y a lo mejor no vas a entender que tu casa està cerca de donde estoy y quiero ahorrarme el taxi hasta la mìa. Un "hey, todo bien?" No. Menos. Dudo de la expresiòn hey y el tener que usar un solo signo de interrogaciòn; reacciono que el todo bien es patètico. La verdad que nadie està bien. Y de todo corazòn, ojalà que estès mal. Y no me importa si estàs bien. No quisiera saber de vos. Salvo si estàs en tu casa para desligarme de este sitio. Y para abrazarte porque quiero abrazarte un poco màs.
En el momento en que suena una canciòn de Diego Torres, todo empeora en el interior de las conclusiones que me narro de consuelo. El pibe ahora es experto en motos. Habla de los diferentes  tipos de cadenas y de aceites especiales para las mismas; abandono esas palabras y trato de imaginarte las expresiones si recibieras un mensaje de mi parte; vuelvo a reaccionar y el tipo ahora està hablando de los diferentes suelos que tienen las canchas de tenis.
No quiero tomar màs vino pero lo hago en automàtico para tratar de no contestar al sabelotodo que no dice nada en concreto. Miro el reloj y son las cuatro y veinticuatro; pienso en el insomnio que siempre aparece. Ojalà que lo tengas o que estès como yo en estos momentos. Que quieras escribirme. Y mejor que no lo hagas porque dirìa que sì a lo que fuera. Incluso si es sòlo para pedirme que limpie el baño de tu casa porque no tenès ganas.
El pibe ahora està gesticulando de manera exagerada. Creo que està imitando a alguien y le sale tan mal que atino a preguntar haciéndome la misterio, hablando fuerte a propòsito pero con cara de nadie me escucha, al  amigo que tengo al lado "¿està teniendo convulsiones, alguien sabe si es epilèptico?" Mi amigo se aleja girando el cuerpo. No quiere ser còmplice en mi observaciòn. Pensè que si vos estabas acà, con solo mirarnos hubiéramos pactado que era hora de irse o emborracharse hasta vomitar en la mesa. Sonreì, ensoñada en que la telepatìa es real y estabas sintiendo mi llamado. La sonrisita estaba cada vez màs presente. Seguro estarìamos atorados de carcajadas, con salsa chorreada en la ropa. Pude ver tus gestos.
Alguien grita fuerte mi nombre exigiendo que pida disculpas a Leonardo. La verdad no sabìa quièn era Leonardo. Resulta que el tipo que hablò toda la noche y que incluso se sentìa libre de hacer imitaciones que nadie pedìa, se llamaba Leonardo. "Mi tortuga ninja preferida" dije como para quedar bien.  Pero no me importaba quedar bien. Lo dije porque sabìa que no querìa pedir perdòn por algo que tenìa razòn.
Fui al baño. Colguè mirando fotos de tu facebook. Ebria como estaba empecè a preguntar a las chicas que estaban en la fila si te conocìan. Despuès cambiè la pregunta para saber si a alguien màs le parecìas lindo. Y asì, logrè un cuestionario donde estaba bastante còmoda;  hasta que entra una moza y me dijo que tenìa que irme del lugar.
Alguien habìa pagado. Vi a los llamados amigos afuera. Me retaron. Dijeron que no me invitaban màs a nada de nada. Miro el celular y por arte de magia aparece una publicaciòn tuya. Un tema musical. Espantoso. Con una anècdota mal redactada. Tenìa ganas de escribirte para decirte si estabas borracho en algùn lugar. O con insomnio. O si te estabas levantando de madrugada porque venìan tus familiares de visita. O si habìas dejado de verte con la nueva chica de ocasión. Y asì porque sì, una baba larga saliò de la boca. Me dormìa parada, apoyada en la pared. Y como  sentìa algo raro en el cuerpo, decidì tirarme al piso.  Porque sì. Porque ya iban dos semanas que no me caìa. Y eso no estaba bien. Y aunque esta vez era forzada, fue suficiente para romperme el diente.
El diente roto fue tema de conversación en el trabajo. Superò al otro tema que es el color del pelo. Cuando terminan las diez horas laborales me duele la cara de sonreír sin gracia alguna. De fingir sorpresa ante un chiste que alguien cuenta como novedoso pero ya me fue contado tantas veces que hasta imagino que hay un complot que quiere saber cuàntas veces rìo de lo mismo. Una empleada del mes pero sin premio. La antialgo.
Pensè que tendrìa que haberme roto el diente algùn dìa que lloviera. Asì evitaba conversar de lo mismo toda la jornada. Anotè en el cuaderno de metas y objetivos que semana a semana le leo al psicòlogo: "mirar el pronòstico extendido para caerme en dìas de lluvia".

miércoles, 2 de agosto de 2017

resetear el cuerpo
después de tu abrazo
doloroso en evidencias.

una comunidad de palabras
se taparon los ojos
manifestando vergüenza  ajena
ante el festejo mental
de las emociones.

(ilegible)
esperan la confirmaciòn
saboreando lo que queda

*todoeselolvido*

lunes, 31 de julio de 2017

0

Cuando me hablaste querìa darte una cachetada de besos. Cuando me hablaste mirándome y asintiendo en cada palabra pronunciada afirmando saber què es lo que me gustaba o gustarìa hacer en ese momento, sentì la necesidad de pedirte un encendedor y quemarte los pelos. O darte màs besos. En verdad pensaba en pedirte algùn libro. Una rifada de emociones a cambio de un azar caprichoso. Querìa decirte que ya se todo y màs de lo que hubiese querido enterarme.Pero no puedo hacerme cargo de tu pasado para justificar tu desdèn cubierto con  un baño de ternura. Y logrè un entierro de dolores maravillosos.
De todas formas, me dijiste sòlo estupideces que tanto me gustan oírte pronunciar. El perdòn jamàs llegò. Se manejan dos hipòtesis, tres, cuatro, una, cero. La variable es: si sos estùpido orgulloso, si sos sòlo orgulloso o si sos  egocèntrico. La del machito patriarcal todavìa no la descarto. Compite cabeza a cabeza con la de la manipulaciòn de tu discurso. A veces, sòlo quiero imaginar que estabas borracho y no te acordàs de nada.De ningùn diàlogo. De ningùn maltrato. Y menos de mi llanto.
Ya està.
La capacidad que tuviste para hablarme superò ninguna expectativa. No tenìa ninguna. El psicòlogo me dice que estoy equivocada. Ahora necesitarìa saber si tambièn notaste el cambio en el cartel. O si jamàs le diste significancia.
Hubiese querido contestarte nada. O contestarte cualquier cosa. No estaba preparada para hablarte. Creo que mis palabras salieron con gusto a funeral. Al final te escribì otra carta, el mensaje era conciso, y cuando avanzaba veloz  sentìa que era algo trabajoso lograr una conexiòn con vos a travès del papel porque jamàs me contestaste. Y la verdad, te escribo  con la misma aficciòn que un tallador  de epitafios. Despuès, lleguè  a pensar, que tus vecinos te sacaban la correspondencia. Estuve haciendo guardias los dìas que el gato no querìa comunicarse.
¿Què necesidad de modificar el cartel? ¿Por què ese color que hace sentir una infinitud de desamparo total?
Hoy estuve ocupada redactando un manifiesto sobre la congoja. Esa que se instala cuando vuelve de repente todas las cosas feas que me dijiste.
Dudè en hacerle caso a estos impulsos que me arrastran a un vacìo de coherencias palabreras pero que no coinciden con los miedos que me dejaste; y sobre cuàl fue la urgencia de contestarte ante tus palabras afirmativas de un suceso que ni siquiera era necesario que lo nombraras porque ya mi acciòn directa habìa sido saboteada y estaba planificando irme ante que vos asì no tenìa que compartir un mismo espacio donde ya no se què carajos hacìa ahì.
Sentì que tu no pregunta era una ola enorme que me tapaba y ahogarìa, pero teniendo una tabla en la mano para barrenarla. El mar, el rìo, las aguas en general, no me gustan. Fue un desafío en un contexto en el que jamàs hubiera participado. Pero por las amistades todo. Hasta lo imposible. Hasta una tragedia programada.
El mirarte fue drama total. Mi atenciòn bàsica llevò a que te dijera nada.
Ahora por la suba de la luz, mi cartel se enciende màs tarde. Siento que de a poco tengo que acostumbrarme a que no hay disposiciones obvias. A que todo pierdo. A que todo me abandona en parte.
Al menos tengo el poder de elegir la fosa.

jueves, 20 de julio de 2017

2

La ventana sin cortinas hace que me distraiga con las formas rectangulares que se proyectan en la habitaciòn, tambièn rectangular. No quiero levantarme. No tengo idea de la hora. Hay sol y hay silencio en la calle. No pasan micros. Tampoco autos ni bicicletas y mucho menos personas.
Tengo la cabeza apoyada en la almohada, lo que significa que dormì mal, porque no uso almohada. Cuento cuántas rayitas se proyectan en el ropero. Me aburro.
Te escucho roncar pero eso no significa que sea temprano. Una de las rayitas me da en la cara y siento un calor constante que molesta. Me pruebo tu ropa y unos zapatos de mujer que encontrè debajo de la cama. Me sentè en el piso, tapada con una frazada finita, y me puse a leer fotocopias de la facultad. Al final me puse una camisa que jamàs te vi puesta pero que es igual a una mìa. Hasta que me digo que claro, si me compro ropa destinada al pùblico masculino.
Toso, carraspeo, pero vos nada. Inerte. Pienso si estàs respirando y  a modo de una señal universal, comienzan tus ronquidos. Entro a la habitaciòn, te llamo y contestàs. Hablamos. Y entonces descubro que tenès los ojos cerrados. Te pregunto cosas y contestàs sin tapujos. Casi grito de emociòn. Supe tantas cosas que todavìa las estoy ordenando.
Agarrè unas fibras y lapiceras con brillos y empecè a escribirte la casa. Escondì palabras. Algunas que dijiste vos y otras que decidì apropiarme. Dejè la preferida en el lugar donde el gato indicò con la patita. A cambio de obedecerle le saquè un bigote que me ofreciò con la panza hacia arriba. Fue un pacto. Èl maulló y yo ronronee.
Quizàs tus neuronas quieren imitar a las cèlulas y comenzaron a activar una apoptosis; por eso todas las contradicciones que elevàs en los discursos. Si es que a las palabras que nombràs todo el tiempo en oraciones, pueden ser discursivas. A veces pienso que no, porque no mantenès la coherencia con los actos.
Da igual.
El psicòlogo dijo que se alegraba que por una vez escuchaba hablar de otra prioridad que no sea la palmera que no enciende; que se derritiò, le corrijo. Y casi lloro. Me callo. No digo nada màs. Me pregunta en què pienso. Y le contesto que estaba pensando en entrar a tu casa para hurtar el libro que no pude terminar de leer y que ademàs lo habìa escrito. Y que ademàs lo escondì para que ninguna otra pueda leerlo. Y le aclarè que no creìa en las prioridades.
Le leì los apuntes del diciembre pasado. El cuadernito rojo y la libreta de Aquaman.  Tomè siete litros de cerveza en una tarde, habìa escrito. Necesita valor para hablarte, supuse. Pero las fechas no coincidìan. Ese dìa, supe que otro de mis libreros favoritos tenìa una banda. Por eso a veces habrìa tarde. Ahora, me arrepiento de no haberme ofrecido para atender.
Hay un ruido constante a cortocircuito.Huelo chispas. Te veo venir, caminando. Te distingo el tranco y la campera; una mezcla de los noventa con algo de los setenta y ese toque de inseguridad. No quiero saludarte. Vos tampoco. Lo presiento u intuyo. O todo junto. Me escondì en la cochera. Toquè un auto y empezò a sonar la alarma. Sudè.
Por las dudas voy a mandarle mensajes telepàticos al gato, asì me ayuda en esta nueva misòn.  Serìa la segunda vez. Y los nùmeros pares son de suerte.
Te escribo otra carta. A lo mejor respondès.
Me siento frente al calor de un fuego pequeñito que comenzò el linyera que duerme en la escuela. Charlamos de la crisis. De las nuestras. Le recito de memoria a David Thoreau, Walden, por supuesto.
Muy obvia la referencia.
chau-


miércoles, 19 de julio de 2017

3

La verdad me tiene sin cuidado que salga el Sol. No hace màs que engañar. No da tibieza, ni calor, ni energìas, sòlo se encarga de levantar el frìo pegado del piso y de todos los àrboles. Estoy mirando los bancos vacìos, pensando que el cemento debe estar helado y que los banquitos de chapa destilan humedad.
El pasto no es opciòn. No se puede sentar en ningùn lugar. El cuerpo se ve obligado a caminar en los lugares abiertos. El cine, refugio de un pasatiempo, està atestado de infantes que gritan sin pausas. Se fotografían  con los cartones de los llamados  hèroes que, al decir de muchos, son sùper o sùpers.
Saco el cuaderno violeta y miro lo escrito. Releo algunas hipòtesis. En verdad, la desilusiòn gana un poco, porque sòlo tengo apuntado objetivos y posibles datos que me llevarìan a (r)develar cosas que aùn no conozco.
Salen tres discos nuevos, de tres bandas que me gustan mucho pero como a vos tambièn te gustan mucho, ahora, me desagradan un poco. O ya no las escucho como magnìficas. No me traen ningùn buen recuerdo. Todas mentiras. Todas falsedades. Todas palabras que nombraban verdades pero que eran mentiras. Es decir, nombraban cosas reales pero vos la usabas como mentiras, entonces la palabra ya no significa en mi recuerdo lo que en verdad significa en una realidad cotidiana. Ahì, en ese momento en que caì a cuenta de eso, llorè. Me consuelo pensando que a  lo mejor estàs haciendo probetas de una tesis  con la utilizaciòn de palabras sobre personas que te quieren. Supongo.
 Pero ahora, lo que tengo anotado, mucho no me sirve. Sucediò despuès que en la terminal de micros, y sòlo por no querer sentarme en ningùn banquito, la chica que conociste en el recital me hablò de vos. Supe que eras vos por la fecha, por el recital, por las cosas que le dijiste. La intuiciòn no falla. Se que no. Desgraciado.
Ahora tacho oraciones y quemo algunas hojas. Busco rituales para que la gente mala se aleje y no se acerque màs. De vos, no me ocupo, demasiado castigo tu pasado y ella que decide sobre tus emociones. Yo, festejo. Y salgo a comprar los hilos faltantes para terminar el bordado palmera.corazòn. Iba a pasar por la casa del chico que me gustaba con la carpeta de las bi versiones que siempre bailàbamos en el patio, en patas, gritando las canciones en pèsimo inglès. Pero en cambio, decidí seguirte un ratito màs los movimientos palabrìsticos.
El cuadernito anterior tiene escrito los detalles de una casa y un auto. Hay una flecha, dice : combinaciones. Despuès la palabra llaves: dos. Palmeras: dos. Kilos: dos. Cena para dos. Birra para cuatro, pero somos dos.Siempre un dos mientras vos pensabas (si lo hacìas) en uno. Sòlo en vos.
El rollito revelado me trae una foto tuya que te saquè mientras dormìas y està superpuesta con la palabra Diamante. Magia universal. Dibujo corazones sobre  tu cuerpo, y escribo: ronca, sueña, habla, toca. Hay otra foto del cine, de esa luz azul fascinante, y otra de un charco porque se reflejaba el cartel.
 Sale, en la lectura la palabra opaca. Opaca sale con un brillante rosa, fucsia. Entonces, busco la fecha entre los apuntes. El dìa que me di cuenta que no gustabas de mi, tenìa anotado. Recordè la carta enviada. La respuesta absurda. Agarro las emociones y las machaco un rato.
Sin querer, descubrì nuevas conexiones. Una canciòn flotando en un casete grabado sobre canciones de Banana Pueyrredòn; tu voz a los veinte  y yo intentando cantar punk en portuguès. Reversionando vaya a saber què, a quièn. Bajaron en alùd, una pila enorme de recuerdos que no son recuerdos porque estàn acà, en el presente. Segùn las fechas, la primer vuelta en bicicleta por la ciudad y caìda de la misma, fue sobre la fosforecida noche.
Donde llorè mi primer desamor. Y en donde los colores iluminaron ideas sin sentidos.
Estoy, creo, planeando un atraco. Y estoy, creo, buscando un còmplice. Por hoy, nada màs.

lunes, 17 de julio de 2017

4

A veces tengo la leve sensación que me toman por desgraciada. La palabra estúpida suena muy fuerte hoy. Como si, como si, como si que, como si que. A nadie le gusta salir. A casi todos y todas les gusta festejar los cumpleaños. Creo que me estoy juntando con las personas equivocadas. Son adecuadas. Pero no comparto casi nada. Màs que un chiste fácil, algo pop, algo mediàticamente hablable.
Siempre tengo esas sensaciones. Pero en estos dìas màs. Y creo que del otro lado es igual. Todavìa me reprocho el aceptar invitaciones sabiendo que la voy a pasar mal. Ni siquiera se escucha punk.
Demasiada rebeliòn verbal pero poca en acciòn real. Me hastío.
Ayer, cuando escribiste para salir, terminè vomitando en el pasillo de la casa. Me asqueas. Me dan asco cuando las palabras vienen retrasadas. Discursos invàlidos. No pueden unirse a ningún sentimiento. Inviable total que te vuelva a querer, aunque creo que jamàs lo hice.Incluso me olvidè tu nombre de pila. Y no te pido disculpas. Olvido total.
Me calzo las zapas màs viejas, me pongo poco abrigo y viajo. No necesito nada ni nadie. Me interno en librerìas. Doy con un librero que me muestra y deja ver libros de artistas de los que conversamos largo y tendido. Pienso que seguro està fumado. Cuando llegamos a cierta confianza me dice que tengo aliento a birra. Le dije que sì. Que me habìa convidado el linyera de la plaza y me habìa resultado imposible negarme.Te lo dejo a 1200 me dijo de la nada, sosteniendo mi amado chino insurrecto, y le contesto que en agosto volvìa. Sonriò. Sonreì. Salì contenta. Como si ya fuera mio. Hasta el siete tengo tiempo.
Un poco màs tarde:
dejo los rollitos para revelar. En la calle te cruzo. Y por suerte te soy invisible. Como antes. Respiro algo que me hace estornudar. Y largo un estornudo tras otro. Charlo con el de la florerìa para poder mirarte un ratito màs. Casi te digo que el cajero ese no tenìa plata. Ninguno. Trato de saber què le constestàs a la señora que pide a la salida del Banco. La ignoràs. No se si tendrìa que sorprenderme o naturalizar tu carácter osco. Seguro tenès alguna teorìa para no hablarle. Pero no importa. Yo le dejè cien pesos y comida calentita del chino. Me devolviò la plata y se quedò con la comida. La gente me miraba mal. Y en esas miradas seguro estarìa la tuya de no conocerme. Aunque en verdad, no me conocès nada.

Hay viento frìo y ando cargada con libros. Tres nuevos. Uno porno, otro sensual y otro infantil. Suena el celular. Sos vos. Anunciando disponibilidad. No te ignoro. Tampoco te respondo. Empiezo a sentir arcadas.
La mochila carga tres càmaras. Por suerte ninguna te conociò.
Vuelvo a mirar la cortina metàlica baja. Hoy no se abre. No hay aviso alguno. Cruzo y la luz apagada, con ese color lechoso, me da angustia. Necesitarìa que estès acà para abrazarme. Me siento como si estuviera en la sala de espera de terapia intensiva de un hospital. Incluso, creo sentir el olor a residuos patològicos. Creo que asì huelen nuestras discusiones.
Cruzo. Le pregunto al kiosquero por què estaba cerrado. No sabìa. Uno al pasar me comentò que cambiaron el horario pero que el delivery funcionaba. Creo que me guiñò el ojo o sonriò o hubo alguna complicidad que creì leer. Me dijo que mìnimo cuatro kilos tenìa que pedir; y sì o sì la vainilla en gramos.  Tuve ganas de contarte el acontecimiento. En verdad, pensè en usarte el telèfono y ante cualquier eventualidad quedaba registrado tu nùmero. Me sentì mala. O que estaba causando un mal. Despuès, entre el desquicio de las nuevas pistas, sentì que exagerè. Un poco de escarmiento necesitàs.

Pero la verdad no te extraño nada. Y eso conlleva a que piense y deduzca que vos no extrañàs mis cosas.secuencias. Y por eso, no aportaste nada nuevo. Alguna que otra lectura. Pero en cuanto a las invasiones de luces, creo que no. ¿Què sentido tendrìa visitarte si mis temas de charlas no te gustan? No miràs pelis, no leès tanto, cuando salìs sos indescifrable. No entiendo la ceguera que tuve. ¿Còmo te hablè sino me charlabas?
De todas formas, el otro dìa soñè cuatro veces la secuencia de la hoja que se sulfataba. Se incendiaba.
Y vos pasabas caminando.
Ido. Tomè los sueños como reales.
Hoy, a unas pocas cuadras mentales de tocarte el timbre, un perro no dejaba de ladrar, un policìa  se empachaba pidiendo coimas, el loco que se queda en la puerta de la escuela no dejaba de gritar, la gente que esperaba el micro se quejaba de las demoras, del frìo, del viento, de los polìticos, de la cantidad de chicos sueltos que andan en las calles. En sì, un sin fin de tonterìas. Pero quedè varada, mirando el incendio caribeño real.
Me quedè, de nuevo, un poco atònita, a la espera que los pedazos fundidos que caìan  derretidos a la vereda sean para mi. Uno tenìa forma de corazòn. Lo tomè entre mis manos y me sentì pitonisa.
Sonreì con las predicciones. Y me fui.


viernes, 14 de julio de 2017

5

Todo esto està un poco mal. Bastante. La luz hace un ruido anormal y me preocupa que se incendie. No me disgusta. Para nada. En el fondo y en la expresión de mi cara se nota que quiero el fuego. Quedo guardiana horas, observando si nacen chispas, si el olor del plástico quemado llega hasta mi nariz; atenta. Estoy atenta con sòlo dos sentidos: vista y olfato. El tacto lo perdì hace un tiempo entre las paredes de tu casa,  el gusto, ciertos gustos me dan alergia y el oìdo no funciona bien. El izquierdo, està perforado el tìmpano. Fue un dolor tan agudo que despuès de años me  di cuenta que la desilusiòn se siente algo asì, pero se puede seguir. Rompièndose de a poco por decisiones ajenas. Cada avance viene con un desgano. Con un plus de resentimientos.

El viento de ciudad no tiene tanta humedad; pero el viento de ciudad tiene respiraciones tuyas. Eso incomoda un poco pero alegra mucho ¿Sabìas que se de vos un poco y que vos nada de mi porque el viento que te tirò la maceta me contò lo que hacès? Y es el mismo viento que se encarga de mover el cable relleno de luz. Atònita, imagino la secuencia del desprendimiento. El del cable y el de tu pasado. El viejo y conocido viento. Que da frìo y sin necesidad de instalarse sabe llegar hasta nuestros huesos. A vos se te instalò en el corazòn. Sos portador de frìo y yo de fuego. Y renunciè a las tormentas de calor para no lastimarte. Y vos tiraste frìo en mis pies, sabiendo lo que duele.

Con las manos en los bolsillos, tirando aliento a la nada para mirar los resoplidos en formas de  nubes, pienso en los ciclos del agua. Què triste no salir de esa. Soy una observadora participante de tu desmoronamiento. La luz titila con demasiada fuerza. Alguien trae una escalera. Son dos tipos con una escalera. Un tercero aparece desde la ventana. La gente pasa como si nada. Yo sigo atònita. Con miedo a que se dañe lo que me imanta.

Pierdo el equilibro porque estuve demasiado tiempo de pie. Siempre me caigo. Incluso sentada, tengo la tendencia a tumbarme hacia algùn costado. "Es por la sordera" me dijo un especialista. Si nado de espalda jamàs voy derecha, agarro para uno de los lados y mi cabeza golpea con los bordes. O con otro cuerpo. Y mi falta de reacciòn hace que todo sea màs incòmodo. Incluso las disculpas. Siempre tengo que estar pensando que tengo que estar equilibrando el cuerpo. Con vos no lo hice ¿Cuántas veces caì? ¿Cuàntas respuestas absurdas te dije? y ¿Cuàntas veces sonreì de forma falsa porque no entendì nada?

Vuelvo a mirar el cartel. La luz fosforece de màs. El que creo es el dueño del lugar se percatò de mi presencia porque vi cuando el empleado le cuchicheò algo. Supongo que ya no paso desapercibida. Siempre digo "hoy no paso, sòlo hasta cinco veces està bien". Y llega un momento en que la cuenta se perdiò. Es como hacerme cargo de una dieta, de tirar las dudas, de proponerme ser segura en algo y despuès titubeo como la màs campeona. "Hoy te paso a visitar y te trato bien" Al final no paso, y vos me tratàs mal.

Miro las entradas para el recital que falta mucho, pero soñè con vos y querìa invitarte. Lo hice en sueños. Me rechazabas. Nada nuevo. Siento una tos. Es otro empleado del lugar, que hace señales a los que quedaron sanando la luz. Una hoja brillante està dejando de funcionar. Me da miedo. La tristeza invade bastante los pensares. Hago juramentos que no voy a cumplir o a los que voy a rebuscar la manera de desvalidarlos. Pero hago juramentos para que al menos la hoja no pierda su forma.

Cierro los ojos y balbuceo. Supongo que algo en voz alta dije. Cuando me percato que miran mis palabras, doy media vuelta y me siento en el piso, apoyando la espalda contra la pared. Hay una persona durmiendo, le dicen "en situación de calle" para no mencionar el origen social de ese todo.

Pasa una conocida de una  conocida y me pregunta què hago. La miro incrèdula. Digo que espero el micro para ir a tu casa. Me contestò que tendrìa que estar del otro lado. Le contesto que con razòn todos los choferes me decìan algo de la calle. Sòlo exclamo un ¡què boluda! Y trato de seguir los movimientos de luz. No me paro, sigo sentada con cara de nada. Hablo de vos como en la secuencia del sueño. Le dije que no ibas conmigo al recital y que si querìa la entrada. Me dice si vos no te ibas a enojar. Le contesto "que se curta".  Un escalòn de la escalera se rompiò. Creo que nadie se lastimò. Pienso que la apariciòn de esta piba me sirviò para disimular mi escudriñamiento, pero tambièn en que no tuve el mejor diàlogo. Tengo que decirle que le contè el sueño que tuve con vos y no la realidad que tengo con vos. Pero decido que no. Pienso que no vas a entender nada. Y està bien. Porque no me vas a escribir para saber, tampoco vas a preguntar a alguien por mi y menos a la piba que tambièn es conocida de un conocido de un conocido tuyo. La piloteo bien, pienso como cierre.

Al final me dice que la banda mucho no le gusta. Le digo que a mi sì, pero que justo a ese recital no tenìa ganas de ir. Miento. O mejor expresado, aprendì a usar tus excusas. De repente una luz fuerte de dos segundos nos alcanza.  Tengo ganas de contarte lo que pasò, pero ya no estàs. Y ya se que cuando sea el momento de decìrtelo  me vas a mirar con ese gesto automático  de sorpresa  que no se si estàs sonriendo o si va a caer una bomba atòmica y no podès decirlo porque sos respetuoso y no interrumpìs la conversaciòn.


jueves, 13 de julio de 2017

No tenìa tiempo para guardar todas las narraciones que llegaban
con guarniciones de comentarios adosados a sonrisas falsas.

los vasos con vino, alicientes de algo para esa gente que fingían interès
mutuo de sus vidas.
pero  para ella eran el reflejo
de la  huìda que sòlo podìa tener  en la mente.
el vaso de ella se rompiò. lo tirò a propòsito. querìa esquivar responder algo  de esa conversación.

y no pudo.

se la llevò hasta su casa; se quedò con ella en la ducha mientra se bañaba,
reapareciò en la comida cuando ella la vomitaba, en el puchito del dìa que se apagaba
y se quedò horas petrificada en forma de insomnio.

se arremangò la noche. le doliò el amanecer y su comienzo de rutina.


la conversaciòn fue fusilada.

miércoles, 12 de julio de 2017

hay un satélite bordado girando en las aguas,
cayó de tu brazo izquierdo pasando por tus
dedos pintados de azulado cementerio.

llaman las tumbas a que rieguen las flores
que ya no están. la tierra se hincha y por suerte
no hay lágrimas ni sermones.

el desierto de mármol barato y el ruido del aleteo del pájaro hace
que tu nombre salga despedido en  forma de rugido.

hace frío, hay ceguera, un poco de insomnio
y toda la distancia por acortar.

martes, 11 de julio de 2017

dicen y nombran un tiempo que mido con la sombra del Sol;
la lentitud de una luz que quema y lastima sin herir,
la mirada extensiva de tu retina gastada y la caricia del llanto.

hay sonrojos  escondidos detràs de los muebles
que te guiaràn hasta una palabra en especial
que construì para regalarte el dìa de tu cumpleaños que no asistì.

una base rìtmica de desencantos y silencios que mejor
secretearlos, porque las desilusiones estàn en remojo
lavándose la conciencia.

quieren recibirte las ventanas que bailan
con los vientos; que saltes y sorprendas a la casa,
a los cuartos, al patio,pero no a la Biblioteca.

la Biblioteca no sabe fingir. y te pondrìas de mal  humor
al saber
lo predecible que logràs ser cuando pensàs.
fue el encierro austero quien incendiò
los caminos cubiertos de escarchas.

los amaneceres de lluvias, adornados con guirnaldas
desteñidas por la exposición nocturna.

los pasos ausentes, ruidosos cuando pisan las nubes,
y los abrazos gusto a papel hùmedo y perfumado
por las palabras que vomitaron las sobras de puntuaciones.


fue el encierro. 

lunes, 10 de julio de 2017

tu belleza inesperada duele y queda,
marca y pasa a la posteridad,
baila y mira en extensión de palabras
y flashes apagados.

desde la niebla el neòn sobresale muchìsimo
màs fuerte. ya no hipnotiza. sòlo es el revelador
para darnos un viaje a oasis citadinos bastantes
arruinados.

escribir y agregar lados B. Grabar en tdk covers,
sòlo los covers, que quizàs yosotros lo seamos
de otros amores descartados. reìr de la situaciòn.

hagamos màs trotes zig zag entre las palmeras
hasta que tropiecen las dudas. hasta vomitar
la desidia. hasta resbalarnos rompiendo màs el cuerpo.

capturemos màs nada. que es todo.
filosofemos
hagámonos los nihilistas.
nada nuevo.

pero nos divierte.


viernes, 7 de julio de 2017

Sì: podrìa abrazarte y pasarte energìa
que te calmarìa esos pensamientos que
te llenan de dudas.

Tambièn podrìa agarrarte fuerte la mano
y saltar charcos; si nos mojamos los pies
o si nos caemos, podrìa prepararte un baño
con burbujas de colores.

Tambièn puedo recomendarte pelìculas
que se que no vas a mirar, pero al menos
le pones voluntad y oìdo a las diferentes conexiones
entre un diàlogo, un comentario al pasar y alguna
que otra delirada.
A lo mejor podrìas volver a sonreír un ratito.


Tambièn podrìa escudriñarte y detallar todas las
cosas que me gustan de vos, las que hacen gracia
y las que generan pleitos. Y las que hicieron que te deje de querer.
Podrìa escribirte palabras escondidas en tu casa,
otras màs, porque ya lo hice cuando estabas distraìdo.

Sì: puedo borrar las cosas feas que me tiraste escupiendo
 odio destructivo, puedo omitir las malas actitudes, puedo
olvidar tus gestos desdeñosos. Puedo porque un detalle
lo llevamos a la exageraciòn. Y no creo que el tiempo
nos ayude a entendernos.

Ya creo que lo hacemos.

Vos todo roto. Despreciándome.
Y yo analizando el contexto de la reacción.

Ni cargo.





jueves, 6 de julio de 2017

*entrega en domicilio del destinatario*

el extracto de tres palabras, una oraciòn,
cuatro olas rompiéndose en tu cara y un
puñado de canciones cortando el discurso
del dìa, fueron nada de suficientes para
que de una vez por todas el olor a espera
se fuera corriendo entre los àrboles mal
podados.

tu cuerpo acurrucado, tenso, nada màgico,
tu mirada  violenta, tus resoplidos angustiados,
 y tus gestos mal actuados
fueron nada suficientes para que entendiera
la conexión entre la realidad y los vientos nocturnos.

todo eso creo que te lo dije,
y por eso te alejaste.



martes, 4 de julio de 2017

y si hay algo que motive màs que tu sonrisa
seguro no vale tanto como esas ilusiones
que se generan en la lectura que estoy sosteniendo
y en donde uso de señalador tu papel.

recordè las palabras que se movìan
cuando tu cuerpo recorrìa la casa,
con miedo al mìo.

o con dudas.

pero al fin.

repetir el beso.

ausentarse estando.

pero no importa.

hoy las plantas crecieron y treparon la ventana
de la pieza
y como siempre, vi esa belleza
que seguro ya te habìas dado cuenta
en la letra de alguna canciòn.

habitar tu mismo espacio y el que
me creo en el saludo tìmido pero convencido,  da sensación
de amor espacial.
espero que nadie màs se de cuenta.




jueves, 29 de junio de 2017

Y sin pensarlo ni pudiendo retener la acciòn, el llanto apareciò. Un llanto revoltoso, que la encontrò de rodillas, con todos sus papeles desparramados y la cajita (en donde  guarda  entradas, listas, tickets y apuntes) dada vuelta, mirando contra la pared, como si estuviera en penitencia. ¿Cuànto de ella hay en todo eso que se està diciendo? ¿Cuànto es real y cuànto es el tiempo que ya no existe o que se comprimiò para que el acercamiento sea cada vez màs palpable?
Sabe que delira, pero tambièn sabe que las conexiones existen.
Que tu ausencia, tu alejamiento, tus diálogos entrecortados y tus apariciones espontáneas es sòlo el ensayo del dolor venidero. El dolor que ya està en ella hospedado desde añares, festeja. La depresiòn interna, heredada y aclamada por su ànimo, se potencia y piensa que el suicidio no es una mala acciòn. Ni siquiera una decisión. Es algo a lo que se arrastra, nadando entre lecturas y libros escondidos; tus palabras y tus gestos tienen mucho que ver en eso.
Encontrar belleza en donde todos ven el horror, es su juego desde pequeña, junto a sus dos amigos invisibles que cada vez son menos imaginarios. No hay parámetros establecidos que respete. Y eso no significa que va a contramano, es su escudo para pensar màs tranquila. Su perspectiva de anàlisis no varìa ni va a cambiar por tus malas acciones.
El llanto apareciò, sin esperarlo, porque te estàs llevando parte de su  amor y espera que se lo devuelvas.
Algo, que ya se sabe, no tenès ni la mìnima intenciòn de hacerlo.
Y eso, a ella  la adormece. La ensoñaciòn le baila. Los recuerdos le dan latigazos.
El neòn no deja de brillar a compás del adiòs. Te nombra.
Siempre.


miércoles, 28 de junio de 2017

son movimientos rítmicos sin coordinación
los que nuestras palabras bailaron cada vez
que el silencio nos apañaba en nuestras teorías mentales.

mirar de reojo, oler los cuerpos,
 intentar descifrar por què nuestros gestos
y recuerdos se buscan tanto que
 terminamos en
los mismos lugares a pesar de evitarnos por el orgullo
o porque no tenemos idea què hacer.

ni còmo seguir lo que no comenzò, ni comenzarà.
o ya es.
porque vestida de miedo mi mano no puede tocarte
pero sì revolver el mar, juntarlo en un vaso, brindar
sin pedir deseos
y golpear letras para que no se formen oraciones dedicadas
a vos.


asì, la verdad, se queda durmiendo y esperando tus sàbanas
antes que pronunciarse como una heroìna.

sos como una canciòn favorita, un hit para el corazòn
que te escucha en silencio pero que te repite en las conversaciones.
 y aunque no lo sepas
todo eso que


domingo, 25 de junio de 2017

tengo una no agenda con direcciones,
horarios, números de colectivos, recitales,
y también tiene tu nombre encerrado en un corazón.

tiene anotados códigos del cine para retirar entradas
por la máquina expendedora, hojas arrancadas por
un ensayo a base de prueba y error al intentar escribirte
y también mi nombre abajo del tuyo cayendo del corazón.

pero lo mejor que puede tener es que el día que la compré
te mostré luces de colores, caídas, caminatas bajo el frío, teorías
que estabas en desacuerdo
y por eso creo que a veces escucho hablar a tus amigos invisibles.

sos todo lo que siempre estuvo bien.

viernes, 23 de junio de 2017

Las pesadillas buenas, raras, narradas sin coherencias,
casi sin cohesiones  y casi sin palabras pero sì con  vos,
son las que me despiertan a la madrugada y sudada.
 Incluso cuando dormì en tu cama. Incluso,
cuando dormì en otra habitaciòn.
Incluso cuando te miro.




¿Alguna vez te dije que    ?
Creo que sì.


jueves, 22 de junio de 2017

sos algo asì como un guerrero mediocre,
y tu sable samurai  se ensaña en herirme.

es tu juego predilecto, aunque se sabe no favorito.

ella me contò de sus salidas,
y necesitè una sobredosis de películas.
cualquier historia menos la propia.
menos la que me entregàs.

¿te gusta dar dolor?
¿cuànto màs ibas a usarme relamièndote
en burlas siniestras?


siempre el fuego salva.
me salva del momento.

sangro.
mucho.


*HoyMiBibliotecaVomitòUnLibro*

miércoles, 21 de junio de 2017

siento el hastìo que dejaste
cada vez que esquivabas verme.

los animales nocturnos gritaron
tu nombre y quedè aterrorizada.
señal que algo estaba mal en vos.

el morbo de mirarte raja la piel
y voy sangrando palabras por
las veredas que llevan a universos
paralelos  con portales a dimensiones
básicas.

me empujaste ahì.
y vi lo que no querìa sentir.

mi dolor te divierte,
leerme era el anzuelo.

lunes, 19 de junio de 2017

inventar sàbanas mentales
y extenderlas hasta debajo
de tus pies, y de todo tu cuerpo.

un calor que no existe y un frìo
que corre hacia otro mundo.

el desayuno que te preparè
se desparrama
en las oraciones unimembres.

las notas al pie se desperezan
con inusual calma.
no hay traductor que sirva ni alcance.

se agota la conexiòn con el rìo
y los cielos colisionan  provocando
tu bostezo.

invento sàbanas mentales,
quiero protegerte de los sueños.


viernes, 16 de junio de 2017

La humedad, los silencios, el relincho del caballo y los ruidos de los cortes de motos, le empezaban a incomodar mientras leìa y releìa esas cartas encontradas en los Libros.
Las mismas frases, las mismas situaciones y las excusas similares a travès de contextos incòmodos. Todos los llantos innecesarios. Esta vez, no llorarìa.

Se levantò, se puso el jogging (del que sabìa no iba a existir vuelta atràs para deshacerse del mismo) y la remera vieja que siempre està nueva. Abriò la ventana, llamò al perro, le dio de comer, entrò la ropa colgada porque se avecinaba la lluvia y se fue a caminar.

Se fue.

Ninguna lectura la pudo salvar.

jueves, 15 de junio de 2017

necesito que me cepilles el cerebro
porque a pesar de estar sentada en primera fila
no distingo nada de lo que veo.
¿estàs actuando? ¿sos vos?
¿me hablàs a mi?
¿estàs huyendo?
¿o estàs esperando que avance?
y aunque cambie de lugar
y el escenario quede inmóvil para
que lo reinterprete una y otra vez,
serà imposible saber què decir y como ser
sin estar vestida de miedos, dudas, inseguridad e inconformidad;
todo porque eliminè meses de la cabeza, y de las  varias neuronas
que te conocieron  ya estàn sin actividad.
no hay una conexión real.
no puedo entender
nada.

pero nada.

de nada.

nada.

te desconozco aunque te pienso de memoria.



miércoles, 14 de junio de 2017

El calor del frìo daba directo en los dedos pero igual siguiò caminando envuelta en esa neblina mohosa y contaminada. Casi estornuda. Pasa por un kiosko, mira la hora, y sabe que ya es tarde para tocar timbres. En sì, aunque en el momento de la caminata fuera tres horas màs temprano, serìa tardìsimo igual. Las puertas no se abrirìan. Lo intuìa. Ese dìa en particular le corresponde a la  voz de quien no està y ella estarìa de màs. O de adorno. O para cocinar, pero no.

Se dio cuenta que  la agendita nueva se habìa convertido en un dispensario de hojas destinadas a dejar notas en casas ajenas por donde siempre se quedaba: casas terrazas, departamentos vidriados y muy iluminados, piso 14 y el pànico del ascensor entonces mejor escalera, pensiones a escondidas o estirar tiempo en plazas, galerìas, bares o cines.
Ya daba casi lo mismo.

A nadie le interesaba ir al cine, y supuso que nadie conocìa al director. No se explicaba esas faltas. Quizàs el problema era que nadie querìa estar con ella.
Llorò.
Se odiò.


Y surgieron respuestas a las ausencias.

Se sentò mirando el cartel, hizo la rutina diaria de los fines de semana, escribiò una carta, la quemò,
apuntò notas a tìtulo de "Todo Incluìdo", te pensò y se fue.

Era domingo, el dìa en el que si nadie te quiere y te aburrìs un poco se planifica el suicidio, aunque estadìsticamente los mièrcoles tienen el ìndice ganador.
Esa era la charla planificada que pensaba utilizar como tema disparador de socializaciòn.  La del nuevo referéndum puertorriqueño serìa demasiado.

Pero como nadie la esperaba en ningùn lugar, volviò a su casa, se abrazò al Libro, y se durmiò.

martes, 13 de junio de 2017

y no dormì,
preferí ver los movimientos de los gatos
en la calle.
la ventana sin cortinas entregaba sombras
casi idílicas por donde espiaba sus cuerpos.

las colas, los bigotes, las lenguas lija: todo remoloneaban.

por momentos intuì que sabìan del insomnio
que estaba en la casa instalado en mi.

maullaban con elegancia. en un lenguaje que comprendì.

me tapè con un poco de miedo,
corrì la almohada y tirè la persecución
de las interacciones obligadas.

pensè en los micros que no pasaban, en los telèfonos que
no comunicaban
y en las palabras que quedaron aterrorizadas.
pensè si estarìas enojado.
si tenìa que levantarme y huir.
si dejaba la puerta abierta con la confianza depositada
en los felinos maulladores.

no me calmè. y tampoco recuerdo què conclusiòn saquè.
creo que dormì sin saberlo. sintiendo ausencias.
pero se que me levantè y el gato exigió que lo alimente.
lo que entreguè en su plato no fue suficiente.
y tratè de decirte lo que siempre tuve que decirte,
lo intentè varias veces,
pero mis discursos se atoran y se rompen
y sonrío sin decirte lo nuevo que aprendì. y aunque
en mis estructuras rompo el nudo borromeo y  quedo ligada a tus no abrazos
y planifico còmo hacerlo y que sea natural.
casi, casi, lo logrè.
pero el gato  sabe leerme y no deja de interrumpir.
creo que me salva de la vergüenza, porque quizàs no necesitabas desayunar
un poco de mi.
entonces, aprisiono la fragilidad y te escucho contenta.

_ la que no simboliza soy yo cuando te veo_
                   (dijo la psicoanalista)
   *mepierdoenotrouniverso*


viernes, 9 de junio de 2017

y te alejàs cada vez que venìs,
y estoy con vos mientras no estàs acà.

te sueño sin desperdicios
y tengo miedos que no entendès,
una lista de temas que no escuchè y
la lentitud para perdonar la parte que hice mal
y todavìa no la comprendo.
la lluvia tiene tu olvido y el àrbol
la humedad del rìo de la que tendrìas
que despojarme.
pero por las dudas, antes de hacerte mal,
me escondo mientras te pierdo
y embalo los abrazos para no tocarte.


tu silencio quizàs es lo que sentìs, no me dijiste nada.
y vuelvo a mirar los lugares que quedaron pendientes
por mostrarte y en donde intentè
encontrarte si la causalidad quisiera.

Y querìa contarte que hoy, lo que sì encontrè, fueron palabras sueltas
de diàlogos que tuvimos; intentè armar oraciones
pero al pensar la cabeza delira. analizo de màs.
y una sola perspectiva no sirve.


revivì el desdèn de tu malestar en el sitio equivocado,
las luces de colores mientras trataba de conservar las risas,
el momento del abrazo para descansar  y el primer beso.
revivì el no tiempo. las no vacaciones. y asì el cuerpo se rompe.

ahì decidì quedarme un ratito. me tapè investigando
para què tantos sabores a lecturas en tus manos se adosaron
en el silencio de mis incertidumbres.
no hay nada. no encontrè la realidad.

y los impulsos laten contentos cada vez que
que
que
que algo que no se.

y seguì soñàndote.

todavìa.

(me parece que eso es lo que se dice, los que saben dicen ,amar a alguien)








jueves, 8 de junio de 2017

a veces me duele tener el cuerpo de mujer
porque no puedo ser libre; el tiempo
y la iluminación de las calles son los
que determinan los horarios de salida
y no la facilidad que se tiene para hacerlo.

me apena quedarme encerrada, mirando pelìculas,
tomando un vino o fumando un porro
porque les amigxs siguen con sus vidas,
tienen frìo, no le gustan los recitales,
les da paja viajar; o no tienen ganas de patear calles.

eso es entendible, estàn en otra, pero lo que duele de verdad,
es no tener la libertad de disfrutar y hacer lo que antes podìa sola.
y eso es porque allà afuera, en esa oscuridad de madrugada,
alguien  está al acecho de quitar  la vida.
y  no quiero ser còmplice de la muerte.

pero tampoco de mi encierro.

siempre entendì el significado de tus silencios,
el movimiento de tus brazos,
la intenciòn de esconder pasados cubriendo
la cabeza con la capucha de la ropa del dìa u ocasiòn.

optè por no saber lo que pensaba desde los despuès,
porque sòlo existir de noche es doloroso.
haber retornado al lugar que me enviò directo
al ahogo de dolores y llantos, quizàs fue un aquì.

desde un mìnimo gustar de tus palabras
perdì la nociòn de la realidad;
siempre te huì.
aunque estaba ahì.
rondando.
miràndote de lejos en los recitales.
escondiendo el corazòn.
sufriendo tu indiferencia.

siempre entendì el significado de tus silencios,
porque antes de abrazarte
supe todo de vos.
siempre te entendì.
pero vos decidiste ponerte un fin
en tiempos compartidos en lugares
que no me hacen bien. y que no son tuyos.
gente que jamàs seràn personas, vas a eso;
al pasado, a la violencia, al maltrato, a espacios
que enferman.
y en el nado habitual de los por què,
perdì preguntas.
te mostraste, ante mì, como algo que no sos.
una pantomima de lecturas que se incendian.

entonces quebràndome en angustia supe que
ya no debo esperarte.
no existe quien fuiste.
sòlo mantuviste el no quererme.

miércoles, 7 de junio de 2017

y entonces cuando leì tus palabras
supe que estabas lejos.
porque todas las cosas que contabas a modo de
chiste
mientras aspiràbamos frìo y noche, eran mentiras.

ya, cuando una traducciòn de tu cuerpo,
le hablò  en la madrugada a mis ideas,
 todas las risas que nacieron en desayunos
o en maratones de ausencias,
comenzaron a sonar, en el recuerdo, fingidas.


creo que mejor te considero una mala
pesadilla. me alejaste.
despierto y me entero de tus burlas.
me dejaste el cuchillo clavado en el cuello,
tu violencia simbòlica no hace bien.
y las lecturas que me regalabas, ahora supe que
 falseabas disfrutarlas;
son astillas en mis manos cada vez que tus
gestos aparecen en pàrrafos.
y  de momento,
no se pueden posponer las horas
para entender por què solapaste lo burdo que sos.


 el fin ya lo diste.

lunes, 5 de junio de 2017

.


sangrando paciencia e inhibiendo actitudes.

con el dolor gigante de la hipocresía y
con el llanto atorado en alguna parte
de los ojos o la garganta, decidiò, la
angustia, salir a pasear en enaguas.


liberada de todo,
ahora, se que nacì en algùn momento,
o el dìa que te conocì.

no importa.
en mi destierro volvì a construir
las bases para que el frìo no se sienta.
pero tu rechazo fue el mismo que
tuve antes de darme una muerte.
sòlo confirmàs incertidumbres.
los quizàs. puede ser. a lo mejor.
y ahì pienso que de verdad ya no te gusto,
que no vas a compartir nada màs conmigo.
y los espacios en comunes sòlo seràn tan sosos,
tan nada; y ya sabiendo todo eso, opto por morir.

muero y nazco.
nazco y te conozco.
empiezo a pensar, a pensarte  y me gustàs.
me hacès reír.
me hacès preocupar ¿cuàntas cosas tengo que cambiar?
hacès que huya porque ya se que te quiero.
te tiro culpas porque sì. te culpo de todo. te culpo porque siento amor.
y te culpo porque ando preocupada caminando en un terreno que no entiendo.
me redimo. de a poco. con miedo a que estès enojado.
y entonces dejando de lado las dudas, tomo coraje y escupo a
la indecisión que siempre està vistiendo a las ideas y  mis amigas me dan valentía
y entonces te invito a salir.
 vos, me rechazàs.
ahì:
muero. y te cruzo.
y te saludo de lejitos,
me guardo tu sonrisa
y empiezo a morir.
dejando los sueños sobre el cartel.
casi todos los fines de semana ocurre la muerte y el nacimiento.
y en estas muertes constantes
casi llego a la otra dimensiòn.
pero nazco.
sòlo por el impulso de conocerte.
y me matàs.




jueves, 1 de junio de 2017

Hay un ciclo de luces y cableados que se ocupan de las ideas atolondradas
que viajan polizonas en la mochila. Por eso no fue necesaria que la arrastre
hasta tu casa. Que los supuestos, las hipòtesis y los anàlisis delirantes
tomen un merecido descanso fuera de mi. Tanto no resultò, pero aclarò
las visiones y la atenciòn sin dèficit para leer cada gesto que hacìas.
Y esas nuevas hipòtesis, aunque libradas de las primeras, me dejaron nula,
llena de un arranque que no avanza, rebalsando de perdones innecesarios,
ahogándome con los diálogos que aborto por miedos, por dudas, por tonta,
son las culpables que me rìa si me acuerdo de vos, y tambièn son las que generan
que los cachetes se pongan colorados y no pueda besarte. Entre otras nimiedades.

*siempreconvergüenza*



martes, 30 de mayo de 2017

 deducir que la transformación de las aguas
sucias del rìo en bloques de insomnios apretujados
en sueños y pesadillas, fue por culpa de la duda y la impaciencia,
serìa una salida transitoria para las emociones
que jamàs entienden nada.

porque se hizo carne y pena el horror de esa belleza
que imantò pensamientos del camino, no es motivo
para culparte.
y mucho menos, despuès de todos los brillos que le diste
a la angustia para que duerma
y pueda aligerar las incertidumbres
que acuchillaban la lengua.

lunes, 29 de mayo de 2017

 con cuerpos
que se abrazaban para dormir,
con el cansancio arrullando la madrugada,
una oda real a In the mood for love, pensò.
sonriò sin fuerzas y protestò por sus pies frìos.
buscò calor
y se quedò, porque sabìa que querìa rescatar algùn abrazo
que la hiciera sentir bien.

pero de todas formas, analizò que ese cariño estaba en modo
unplugged, y habìa que confiar y taparse juntos.para la rockeada
faltaba cocción.

hasta que màs entrada la madrugada
  las manos empezaron a pasear por su cuerpo
a sacudidas.
la despertaron.
y entendiò que era una señal para contener los
sueños hablados y confesados.
salieron oraciones sonámbulas,
palabras sueltas, objetos nombrados
y un pellizco en la cadera.

se volviò a dormir,
pensando en esas palabras confesas sin querer.
tenìa un secreto.y algunos miedos.
todo eso fue hermoso
 para poder descansar con esos murmullos y quejas,
 porque ya sabìa que
 le esperaba un desayuno
con risas.

viernes, 26 de mayo de 2017

apuntes.

a esta casa la están demoliendo a martillazos.
hoy feriado nadie trabaja. ni aunque le paguen el doble,
pero dudo que a los obreros le hayan ofrecido más por su esfuerzo,
hace frío,
hay mucho, muchísimo viento.
las ramas se doblan y suenan crackcrack.
tengo un poco de frío y miedo,
atorada en el pueblo,
despedida de la casa y ausente
en tus charlas.
leo el libro que me regalaron. releo
partes marcadas y lo abrazo para
darme un poco de calor.

la casa está en el centro,
pero nadie entra.
acá, todos respetan la propiedad
privada,

son milicos de verdad o de alma
o de ganas.

pero a mi, me gustan las casas
tristes.
refugios de ocasión.


miércoles, 24 de mayo de 2017

toda la calle està cubierta de hojas
que  perfuman tonalidades
fucsias, ìndigos y marrones.
se van transparentando
 mientras su
cabo se seca sonriendo.
es veneno puro la canciòn
sostenida en lamentos
de tiempos y esperas en esas
hojas que no llegan a vos porque
se incendian en la guantera
del corazòn.
*un abrazo de fuego*

martes, 23 de mayo de 2017

susurro que la estatua sin cabeza
siente y lleva la misma fragilidad y tristeza
que la otra estatua que mira penosa
sus pies que se mojaràn con el agua.

desde el patio atrapo la visiòn de brazos
y piernas de yeso de muy mala calidad.
se rompen de a ratos. y caen en el pasillo.
el cuerpo, esos cuerpos a gusto de alguien,
se van muriendo sin agonizar.

la pelìcula sigue pero no puedo dejar
de imantarme hacia esos brazos que pierden
forma. hay dos dedos convertidos en polvo.

en añicos, nuestros corazones, porque no pueden juntarse
para saborear la revelación que desde
el pasillo se asoma y va bajando los escalones
sacando fuego desde sus manos.


llego a casa y analizo cuando serà mejor hablarte
de nuevo y contarte todas las novedades.
la luna me dijo que ahora se va un rato a descansar
a la casa de  gèminis; confesò que se va a esconder
asì respondo todo lo que vengo postergando.

la estatua sin cabeza fue trasladada
y dejaron un par de sus sentimientos en el piso.

ayudame a entenderlos.

lunes, 22 de mayo de 2017

estoy obligada a mudarme,
mudarme de casa
y de cuerpo.
de las esperas que no quiero dejar
asì porque sì.

el incendio eterno, el mismo que apareciò en el verano,
se convierte en  una visiòn que se va desvaneciendo
entre las luces de la calle y las diagonales cortadas
por nuestros abrazos que duermen.
los tuyos corren. los míos suben montañas.

es la velocidad del corazòn la que me dijo
que me acerque y hablara. y manifesté una discursiva
 que para los comensales de noches
festivas
le faltarìa coherencias.
vi gestos que ignorè.


pobres ilusos, viven sin emociones y
sin el dolor del abandono. sostienen la
violencia de la hipocresía social, sonriendo
como si nada pasara.

en cambio yo lloro. y me lamento el perder amores y objetos.
lloro por no tener el otro libro.
por no terminar de leer
el que empecé en tu casa porque en esas horas vos dormìas.
. y te nombro. me hago cargo de
querer y que no me quieran.
eso me dijo el àrbol
cuando lo ayudaba a vestirse.

estamos planeando la resistencia de los sentimientos.

y voy a trepar las ramas que ese dìa seràn fuertes,
porque me deben caricias y abonos;
asì,  sin necesidad de forzar
cerraduras, voy  a entrar a la casa y llevarme tus libros.





domingo, 21 de mayo de 2017

los árboles se visten
con certezas y vientos.

la literatura dio un pique
y explotó con sonrisas.

es otoño. todo es mágico.

sábado, 20 de mayo de 2017

pasamos arrastrando las maderas
que serían los estantes de las desilusiones.

nombramos a las personas equivocadas
y no nos hicimos cargo.

dejamos de vernos.
del todo.

me dejaste de verdad,
porque ella desayunó con vos,
mientras toda la lluvia
inundaba mi cama.





viernes, 19 de mayo de 2017

cruzada

cuando te cruzó la espera
el cuerpo empezó a desvanecerse.
ella te escribió, y respondiste.
y supe que tenía
que atacar lo único que
tenía de vos hacia mi:
acciones escondidas
y subestimación.


la mirada tiene la visiòn de las horas que bailan
contentas de insomnio acurrucado en silencio.
las palabras, casi interrumpidas, por los pestañeos
del cuento preferido, se pierden un poco cuando
se fijan en vos.
la tormenta rompe las nubes, los àrboles, los postes de madera vieja
 y el resultado es el
tendido elèctrico haciendo chispas;
y explota màs fuerte que siete truenos juntos.
 todo se apaga.

tengo  miedo. nada es calma.
la oscuridad asusta y las frazadas
no son suficientes para dar calor.

hace frìo, la humedad no alcanza para entibiar
estos descensos emocionales
en los que analizo y teorizo en ensaladas
de despedidas.

entonces, animada,
te estaba escribiendo para que me cuentes de tu dìa,
saber algo,
y casi al instante reaccionè
que no te interesaba entender
que las acciones molotovs de
mis discursos estaban heridos de muerte.

y vos, ya cadàver, que no me sabès traducir.

entonces  me ahogò la tenebrosidad
premeditada
de tu abandono.

ese abandono que me diste a cuentagotas
y
del que todos mis dolores y heridas
sangrantes
tuvieron que hacerse cargo
porque  vos


jueves, 18 de mayo de 2017

Si todo es funcional a una necesidad que no tendrìa por què aparecer;
si llueve o sale el sol, si està despejado o encapotado;
si hay momentos, cosas, palabras, y silencios retenidos en  formas
de nudos emocionales;
si hay metàforas encubiertas encima de la huìda;
si hay ruidos en la oscuridad cada vez que se alimentan los sentidos;
si hay intereses que no se comparten porque no hay entendimientos;
si por opciòn està bueno sentarse en bancos y mirar y buscar existencias;
si esas obsesiones que vuelan y hacen pie en el miedo;
si en verdad todo es un relato exagerado y muy elevado en las edades
de unos sentimientos inventados;
si se repiten los argumentos y sòlo se esperaba el motivo
para desparramar los dolores;
si la mudanza obligada genera acciones donde
los pasos no son necesarios para avanzar;
si el desasosiego genera la paralización de manifestar lo que hace bien;
sì, quizàs son muchas caracterìsticas que aparecen en
el lenguaje que utilizo  y no supe comunicarlo.

y no pude entender el tuyo. porque el arrastre de tiempos estaban bailando sobre el cuerpo.

o quizàs, cambiaste cuando supiste que empezabas a maravillarme
con las lecturas y relatos que eran infancias.
o fuiste sòlo la intuición esperada.
y quizàs, si todo eso apareciò en un relato reunido en el sueño,
supongo,
que fue el fin.
y esa casi liberaciòn que se huele en el aire, es el comienzo de tu olvido.
del que no te das cuenta.
porque no soy de tu importancia.




la humedad de la cuchilla se potencia
cuando revuelve los jugos intestinales;
la daga, siempre pretenciosa, corta suave
las plantas de los pies y tiñe las hojas con
venas convencidas que estàn haciendo polìtica.

el cuchillo, el ùnico del bosque,
lo tiene clavado en la sien,

ella relame las palabras que van
deslizándose hacia el cuello.

està recostada sobre consejos mal
interpretados.
tapada con reacciones inanimadas.
y el desprecio  intenta hacerla dormir,
en cada cuchillada que le vas asestando.


aunque sabemos que quisiste ser directo, con
una caìda violenta directa al corazòn.

pero erraste. no fuiste mortal.
y cuchillada tras cuchillada
ella
va comiendo
tus
asuetos  amorosos.

martes, 16 de mayo de 2017

hoja nùmero 6 . cuaderno violeta.





Y todavía escucho las risas. El ir y venir. El mirar. El relojear. El intentar disimular. Unos estúpidos.

Re básicos pero despreocupados. Con la cabeza barrida de cosas malas.
La reacción tuya fue:
“Entreguen el cartel buachos, queremos el cartel” algo de eso era. ¿Íbamos de la mano o íbamos sùper conectados con ese sentimiento de arrebato que las luces nos daban? “Dennos algo, las luces, las luces, una tira de luz” y la imagen de actuar que los dedos eran armas. “Queremos el cartel”. Todo impostando la voz.
Y reír. Reìr aunque era de noche, tarde, en calles turbias y sentir que nada importaba. Reìmos.
Me hacìas reìr. 
Reì.
 Reì mucho.
Todavía cuando escucho lo del asalto me tiento. Paso, miro y no disimulo el creer que podrìa ser.
Meter el cartel en la pieza, en un cuarto. Una custodia compartida de algo que nadie quiere y que seguro le molestarìa con tanta iluminaciòn. Pero a los dos nos viene re bien. Vos, porque necesitàs algo de luz siempre  y yo, porque estando sola duermo con la luz prendida. 
(Si duermo)
Pero en todo caso, tengo gran porcentaje sobre èl. Es mìo. Sòlo fue un compartir.

Pienso en eso y me calmo.

Pero eso de reír adelante del negocio. Caminando ida y vuelta la mitad de cuadra. Poniendo cara de serios. Intentando disimular lo que ni idea.
Y seguir riendo. Eso nos daba gracia.
Y sòlo me daba gracia con vos.


Algùn que otro detalle le encontramos. Y lo registrè en el cuaderno este.

Ese dìa, alguien (presumimos cadete heladero) sale con un tarrito de cuarto. Un delivery que nos dio màs risa que la propia boludez nuestra de estar casi hipnotizados sin hacer otra cosa màs que caminar esos metros. Queriendo algo que muy bien no sabìamos pero que sin dudas necesitábamos.
Yo desde hace tiempo y vos, por el contagio del momento y el alcohol, un poquito tambièn.

La decisión para disimular el estar por horas ahì, fue comprar una cerveza, aunque el frìo estaba haciendo de las suyas. Otra cerveza màs. Asì podìamos cruzar la calle y observar esa fluorescencia que què se yo.

….......
Volver a cruzar.

Vos en mangas cortas y yo con tu campera a rayas; que me quedaba muy suelta, enorme, y màs larga que el vestido floreado demasiado corto porque durante la jornada hizo mucho calor. Unas estampas que no daban ni ahì en combinación. Unas ropas que no iban con el dìa y con la hora. 
Y quizàs con nuestras caras de sospechosos y escudriñadores a la vez. Caras de anonadados y risueños ante la incertidumbre repleta de emociones què ni sabìamos si eran emociones o què.
Sacamos foto a la remera “ni un paso atràs” pero no fue gracioso.
_
fue el momento de reflexiòn
_

Hasta que el empleado nos saludò un poco nervioso o asustado.
Fue el aviso que tenìamos que parar un poco.
Rescatarse.


Frenar. Un basta.

El ùnico dìa que intentamos hacer algo.
Despuès nos fuimos de ese nosotros que jamàs existiò.

Ahora avancè casilleros. Casi estoy por llegar a una sìmil.cuasi revelación.

Y aunque imagine y ensaye el diàlogo ....nada.

 No rìo. Nada me hace gracia.

Es casi una preocupación.

Entonces  tuve que volver, sola, a retratarlo para observar en detalle la parte màs eclèctica.

Y ahì tuve otra señal màs del neòn.

*apuntes del dramor*
Tenìa anotado en el cuaderno
 comentarios
que había escuchado decir
al cerebro cada vez que por causalidad te pensaba.
  "La niebla que
nos envenena el lenguaje" "Hablar de";
después, entre apuntes, el susurro
de "fundirse en poesía es la consecuencia del cine"
 Pensó en los objetos que traen suerte, y
los que cuando se encuentran son
aptos para  pedirles deseos.
Reflexionò que no le gustaba que se cayeran las estrellas
porque debìan ser el Sol de alguna galaxia; en cuanto a la  búsqueda de
tréboles de cuatro hojas resulta una pèrdida de tiempo.
Si es que el tiempo es importante.


Pero antes de divagar en cosas inoportunas
dedujo que eras "un solitario
con sentido del espacio".
Asì habìan calificado a su peor enemigo.
Y era su obligaciòn hablarte e invitarte
a pasear por avenidas siderales
y espaciales
con planetas oxigenados.

El insomnio a veces la asusta,
por eso trata de equivocarse la noche.

lunes, 15 de mayo de 2017

De verdad que ella soñò con dar todas las respuestas a todas esas preguntas que ni siquiera estàs interesado en realizar; pero ya no llorò cuando el universo le entregó un pasaporte  a su obsesión. Y ahì, se dio cuenta que no estaba bueno estar sola, y que lo querìa compartir con vos. Y entonces sì llorò, cuando se acordò que vos no querìas compartir nada con ella. Que era màs largo el tiempo de las ausencias que de las presencias. Todo, a partir de ese momento, son supuestos. Volver a pensar por un otro.
Pensar en un otro.

El libro, en cada relectura, es una puñalada al sentimiento màs profundo y tierno que tenìa de èl. Y por eso, antes de dormir, lo abraza y lo mira. Repasa de memoria todos los gestos.
Hasta el momento en que los cuentos fueron para ella.

Las vueltas de èl por el espacio; idas de un lado al otro.
Los pies descalzos con olor a asfalto veraniego y los abrazos hùmedos de
agua rancia.
La pelìcula que habla del marxismo.
Y los besos que llegaron y la pelìcula que no se terminò de mirar.
propia del querer se fue la cabeza.
por fin. al fin. hasta el propio fin.
Con el sol del mediodìa llegò el abrazo de despedida.
Ella abriò los ojos para recordar el lugar y mirò la enorme estructura que salìa del edificio en
construcción.

Una construcción. Un abrazo y despedida en construcciòn.
Estanco.
La vista que siempre quiso tener, porque es el sinònimo de una retòrica.




De todas formas, y a pesar de que sabìa que sòlo ella era la que quería y extrañaba no verlo y reanimar esos momentos de chistes fàciles o comentarios para competir saberes,
conectò los auriculares e imaginò que la retòrica era una canciòn, esa canciòn que cierta vez conectaba con otra canciòn que cierta vez habìan nombrado. Y quizàs entre esas oraciones,  viajaban sentimientos escondidos muy pronto para ser nombrados. Porque despuès habìa que hacerse cargo.



Los lados B de todo.
Fuera del tiempo real.
Formato vencido.
Y la lucha por su reanimación.

retòrica.

pura
 retòrica y olvido.

domingo, 14 de mayo de 2017

una novela que tiene mala puntuación.

un miedo que mira escondido y aparece
avisando; pero es tan horroroso que
estremece.

algo que se pierde antes de tener,
y las ganas de ir a abrazarte.

pero acá las marejadas de avisos
intuitivos dicen que no te diga
nada.

y entonces las ansias no sueltan
la invitación al evento,
lo retrasan, y no importa quedar
mal con excusas básicas.
*quiero que estés con vos, para estar conmigo*
el neón
y la fascinación.

horas mirando desde el costado,
días pensando.

ir a llorarle las tristezas.

ahora, gracias al dolor que
me dejaste
logré una cita.

el finde que quiera lo puedo
encender.

pero como la decisión
es mía,
el autoboicot resulta inevitable.

no me animo.

*el espanto ante el rechazo*

viernes, 12 de mayo de 2017

En los estereotipos del orgullo que se arrastra
incongruente sobre la casa,
estàn guardadas algunas reacciones,
y estàn plastificados los nuevos
sabores de los remoloneos
que adeudas segùn el cierre de
 la libreta del
mes pasado:

-una soda
-un cuarto de pan
-un sobre de mostaza
-un abrazo
-una visita
-un trago
-una siesta
-una lectura en el sillòn



y una nueva visita al cartel
 que nos llevarìa a enamorarnos màs de èl.
cuidado.con mucho cuidado.
un avance estanco, una nada,
un todo acribillado.


lo que se necesita, quizàs,
para frenar diez minutos
màs el despertador.

llueve.

jueves, 11 de mayo de 2017

Entonces comenzó la relatorìa que ella ya  sabìa de memoria. Pero le encantaba ver còmo los instructivos para romperse las tripas iban avanzando sin ninguna modificaciòn con respecto a las actitudes anteriores. Pero  esta vez, los pasos de manual, vinieron en otro envase. Una etiqueta diferente, incluso pensò que la misma podrìa ganarse el secreto del neòn con su atracciòn sìmil obscena, que hace delirar las actitudes.
Pero no.
Resultò ser tan pasivo, tan falto de diàlogo, tan nada para iniciar un derrape, que ella  llorò un poquito y despuès se alegrò, por saber que, como tantas veces, su caràcter determinista la deprimìa y asì podìa analizar todo desde otra perspectiva. Aunque se engañe al decir que no te necesita.

El envase es tu cuerpo. Un otro, que no llega a ser Otro. Lo Otro que pudo tener fue tu Biblioteca. Aunque la misma, por màs hermosa que fuera, tenìa rastros de otra presencia que detectò. Por eso, el libro que guardaba una nota, te lo destruyò. Lo asò al horno, lo revolviò en un guiso y tambièn  lo untò en pan.
No lo comiò.
Lo puso en la bolsa del alimento del gato.
Su còmplice.

Cuestiòn_

Empezò como cualquier otro comienzo, pero en un escenario no  habitual para ella. Ella detesta los corsos, los cables en el piso,  las risas falsas de esas juntadas obligadas sòlo por la situaciòn del dìa que quema y aburre; detesta tambièn los carnavales, porque el agua, las bombitas o bombuchas, la espuma, todas esas artimañas (inclusive el papel picado) cuando lo ve venir hacia su cuerpo, piensa en la violencia y en el atrevimiento en el que un desconocido se lanza trasladado en el formato que se disfraza bajo el ròtulo de diversiòn.
A ella no le hace gracia. No le divierte.  Pero fue, porque querìa estrenar su corte de pelo.
Y escuchar algùn chiste o tonterìa que vos siempre decìas.

 Pero como tantas otras veces, la ceguera anunciada, màs el aburrimiento propio de la inacción, lograron que ella se invente una falsa actitud, despojándose de la vergüenza y la humillaciòn. Entonces hizo lo de siempre sin que vos lo notaras o le dieras importancia o lo que sea que se llame eso de no darle notoriedad a alguien. Una màs. Una otra. Una amiga de amiga. Una conocida de una amiga. Una nada. Un nombre.
  Te vio, se acomodò en el lugar de siempre, te mirò, hizo gestos a sus amigas simulando babear a tu espalda, se acercò un poco màs , no dijo nada y sòlo dejò que otra comience la charla.

Hola, a secas, un poco sonriendo, un poco con agua, un poco con desidia y otro poco màs con ganas de comentar que todos los que estaban ahì, una gran mayorìa, eran conocidos con los que no tenìa ganas de interactuar. Y que ellos la miraban, le escribìan, intentaban el contacto visual que ella se lo daba pero no por eso les entregaba un saludo.
Eras un privilegiado, querìa decirte. Porque ella no quiere màs amigos. Pero a vos sì. Pero no de amigo. Lo que pasa que  ese ego no existe, sòlo se lo inventò en su estòmago. Porque querìa vomitar ante la presencia casi de amor que vos dabas sin saberlo.

Y entonces, siguiendo con esos tips de manual, tan bàsicos pero imposibles de desprenderse, comenzò el diàlogo;  y el mismo comenzò a arrastrarse casi a la misma velocidad, que esa agua carnavalera estaba arrastrando la mierda de los pozos de baños de la cuadra.

Y despuès dejò de pensar. Despuès pensò demasiado.
Despuès analizò. Y analizò hasta lo que no le correspondìa, y ante lo que no tenìas respuestas sòlidas y sinceras para decirle. O sì, pero los miedos de ella decìan que no.

Entonces, el domingo que el cartel no se encendiò, lo tomò como una señal que ya no la necesitabas y que no era necesaria, que ya tenìa suplente y que la superaba en todo.
Y quizàs el mensaje era que ella debìa  irse a arrastrarse con toda la mierda esa que trajo el carnaval y no hasta la puerta de tu casa como hizo.

 El silencio de setenta y dos horas con veinticuatro minutos y casi cincuenta y cuatro segundos significaba el abandono que vos querìas ser.

 Ni siquiera cabe decir, una lavada de manos, porque el espanto y el horror del maltrato para ir y venir como si nada con actitudes que eran puñaladas frenèticas en la garganta,ella ya sabìa que era lo habitual con esa presencia que andaba en la Biblioteca.
Se lo habìan advertido.

Despuès del despojo dialogado, naciò el cuasi arrepentimiento, porque màs temprano que tarde, llegaron  las nuevas canciones y las entradas para compartir de las que ya no querìas ser parte.

Entonces ella tuvo un suicidio neuronal.
Otro màs.
Pero este, a diferencia de los otros,
tiene un nombre propio
y
fue el primero que tuvo por amor.

Vos le supiste entregar el sabor de la muerte.

Y supongo que eso, ya lo sabès.


.