viernes, 28 de septiembre de 2012

*w*

Conectadas las energías a través de los besos que se ansiaban vergonzosos mientras el frío del Círculo Polar se trasladaba al lado de la estufa, donde el saludo era obligado y donde el roce de los miedos nos dejaban las palabras sin ropas. Ahora la puerta derrama lágrimas porque tu entrada será la última y porque los labios quedaron destruidos por la ansiedad de la despedida. Una vez fue culpa de la inocencia, otra por... mejor no acordarse, pero ahora es por el absurdo de reprimir lo que se quiere no sentir y que nace sin pedirnos permiso. Siempre te odié río, pero ahora no puedo acusarte porque no tenés nada que ver; eso hace que todo retorne desde las nubes que se crearon por las flores ausentes ya de bibliotecas, de libros, de abrazos y de esperas llorosas.
Dentro de una hora el beso que caerá convicto en mis labios será el último, te evaporarás a pesar de estar cerca, conviviendo con tus desatenciones, con tus inseguridades, con tu no confianza. Te vas a ir porque sí, y entonces el árbol no custodiará por las noches la bicicleta que tantas sonrisas arrancó y tantas ilusiones creó. De seguro el arrepentimiento me abrigará durante el día y las noches ya no serán  nuestras; es cuando me acuerdo que por amor  "Tuve que morir para que el río crezca y baje, para que las mujeres menstrúen y se calmen, para que los pescadores se guíen y para que el mundo te parezca a veces abrumador. También para que disfrutes noches hermosas. Principalmente por eso morí, como te quiero tanto me suicidé para que tengas noches hermosas y allá, en algún lugar cósmico, con mucho dolor, parí a la luna".

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