Apuñalada toda la espera,
las rodillas lastimadas por rogar
abrazos que se evaporan junto a las
emociones suicidas. Se divierten ante el sufrimiento.
Hay una desconexión y absurdos camuflados
en la oscuridad que avanza y me asusta.
Nadie quiere ayudar al terror que emerge de las
palabras mal dictadas y separadas aunque tengan diptongos.
Vomito el ansia obsoleta. Lloro de emociones incontrolables,
aplaco la ansiedad y aplazo el tiempo que tiene en la manga al tiempo inmediato.
Pero ayer no te soñé porque no hay más intenciones cariñosas.
Y ahí supe que era señal para que me aleje. Que me olvidaste.
Que mejor siga trepando árboles.
Y aunque no lo creo, no quiero, no es segura la narrativa de las apariciones fantasmales
empecé a querer al agua, por las dudas que te vayas, ya que
siento que Alfonsina me llama.
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