martes, 13 de junio de 2017

y no dormì,
preferí ver los movimientos de los gatos
en la calle.
la ventana sin cortinas entregaba sombras
casi idílicas por donde espiaba sus cuerpos.

las colas, los bigotes, las lenguas lija: todo remoloneaban.

por momentos intuì que sabìan del insomnio
que estaba en la casa instalado en mi.

maullaban con elegancia. en un lenguaje que comprendì.

me tapè con un poco de miedo,
corrì la almohada y tirè la persecución
de las interacciones obligadas.

pensè en los micros que no pasaban, en los telèfonos que
no comunicaban
y en las palabras que quedaron aterrorizadas.
pensè si estarìas enojado.
si tenìa que levantarme y huir.
si dejaba la puerta abierta con la confianza depositada
en los felinos maulladores.

no me calmè. y tampoco recuerdo què conclusiòn saquè.
creo que dormì sin saberlo. sintiendo ausencias.
pero se que me levantè y el gato exigió que lo alimente.
lo que entreguè en su plato no fue suficiente.
y tratè de decirte lo que siempre tuve que decirte,
lo intentè varias veces,
pero mis discursos se atoran y se rompen
y sonrío sin decirte lo nuevo que aprendì. y aunque
en mis estructuras rompo el nudo borromeo y  quedo ligada a tus no abrazos
y planifico còmo hacerlo y que sea natural.
casi, casi, lo logrè.
pero el gato  sabe leerme y no deja de interrumpir.
creo que me salva de la vergüenza, porque quizàs no necesitabas desayunar
un poco de mi.
entonces, aprisiono la fragilidad y te escucho contenta.

_ la que no simboliza soy yo cuando te veo_
                   (dijo la psicoanalista)
   *mepierdoenotrouniverso*


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