por esa misma calle las semanas se despiertan,
(no hay cuentas)
y los dìas traman sombras
difuminadas sobre epìlogos
que se estancan
en el desamparo de la risa
sobre absurdos descansos
que nadie solicitò
pero lloran por esa ùltima lluvia
inclinada sobre las glicinas sin podar.