y asì, en un nado artificial
con las señas hasta las rodillas
sincronizados en el respirar
empujamos nuestro punto de encuentro:
detràs del monte ceniza,
detràs del grito del rìo,
detràs de la casa que tiene el techo tejido,
detràs de la montaña que se incendia,
detràs de ese sueño que no es tan profundo
por delante de los dìas vegetales
por delante de las horas desplazadas
por delante de la distancia hùmeda
por delante de los nidos de pàjaros ausentes
y asì,
en un nado artificial
con las señas hasta las rodillas
sincronizados en el respirar
empujamos nuestro punto de encuentro.