me acerquè demasiado
a un pasado
por destilar
todas las preguntas
sobre la corteza que
fracturò nuestros encuentros.
Dos caminatas y una salida a la plaza
tres risas, las manos en los bolsillos
y un beso en la puerta de la casa.
y que sòlo por esas horas y semanas que me entregaste
creo que supimos ser una especie de monte unzen
y a la vez maurice y katia.